De acuerdo a una investigación emprendida en la Universidad de Gothenburg, en Suiza, cada vez más personas se setenta años o más tienen sexo y lo que es aún más revelador, cada vez son más los ancianos que afirman sentirse plenos con sus relaciones sexuales cotidianas.
Del mismo modo, los casamientos en la senectud se vuelven cada vez más normales. Por ejemplo, el uno por ciento de las nupcias que se contraen en España son de parejas de edad avanzada. No obstante, esto no quiere decir que los matrimonios entre ancianos cuenten con la aprobación cultural, ya que el entramado tradicional de las sociedades tiene la tendencia a negar e inhibir la sexualidad en la senectud.
En general, las sociedades tienen una perspectiva negativa de la tercera edad y se orientan a sancionar con el rechazo o la crítica cualquier clase de relación amorosa entre los ancianos, máxime si se trata de intimidad sexual. En realidad no debería haber problema en que una persona mayor que ha perdido a su conyugue, se abra a la oportunidad de amar de nueva cuenta y pueda tener la compañía de una persona especial.
Los hombres y mujeres mayores de 65 años han tenido más tiempo y ocasiones que los jóvenes para entablar relaciones emocionales más complejas. Por lo general en estos vínculos se entreveran la pasión y el cuidado del otro. Pero tal experiencia de vida no garantiza el éxito de una pareja, puesto que siempre uno se expone a arduas exigencias, y los matrimonios de cualquier edad, solo triunfan cuando los esposos pueden armonizar sus intereses, ilusiones de vida y maneras de ser.
Otras de las circunstancias que deben encarar las parejas de esposos ancianos son las complicaciones de salud de alguno de los conyugues. Con frecuencia las personas que deben atender a su pareja enferma, sienten frustración, enojo o aislamiento, especialmente cuando ellas mismas tienen un delicado estado de salud.
En contraparte, algunos matrimonios de ancianos tienen la oportunidad de gozar de su retiro laboral, aprovechando al máximo su ocio, entregados a pasatiempos e intereses compartidos. El retiro laboral compartido entre esposos de la tercera edad es una ocasión estupenda para redescubrirse y hacer crecer su amor.
De cualquier manera es conveniente meditar, si no se tienen antecedentes de vida en pareja, si es adecuada la decisión de casarse. No es correcto manejar como única motivación para el matrimonio entre ancianos, evitar la soledad. Se debe contar con el sincero deseo de que ambas maneras de ser puedan compaginarse y brindarse el uno al otro en el periodo otoñal de sus días.
La opinión de los familiares siempre es importante, pero no debe permitirse que los prejuicios afecten la oportunidad de dicha compartida que pueden darse dos ancianos enamorados. Al final lo que debe importar es la decisión de las parejas de estar juntos y gozar de su compañía hasta el último aliento. Esta es la manera más plena en la que pueden darse los matrimonios entre personas de la tercera edad.

