Una mejoría notable en las condiciones de vida, así como también una disminución en los tiempos totales dedicados al trabajo, son factores capaces de propiciar más tiempo libre en la tercera edad. Las personas retiradas del ámbito laboral y de los requerimientos familiares, precisan especialmente de vivencias de ocio que satisfagan sus necesidades de actividad y que, al mismo tiempo, contribuyan a mejorar la calidad de su vivir. Tan valioso resulta el tiempo libre para una persona de edad, que puede ser considerado como un grave error usarlo “para matar el tiempo”. Por lo consiguiente, la vejez amerita redefinir la cultura del ocio y aprovechar esta posibilidad de vida, para enriquecer su experiencia social. Una vía para conseguirlo, la tenemos en el ocio creativo.
La creatividad es un factor que puede aparecer en cualquier etapa de la vida y deriva en una saludable condición de quien se decide a crear. De hecho, se trata de un modo efectivo de prolongar la vida, bajo la condición de crear indefinidamente. Si se piensa e la creatividad como una combinación o transformación de ciertos elementos, para conseguir novedosos resultados, entonces los adultos en plenitud tienen el conocimiento, la paciencia y casi siempre el tiempo disponible para desarrollar muchas creaciones distintas.
Los adultos mayores de nuestro tiempo, tienen el reto de construir una novedosa visión de la vida y transformarla en realidad. La verdad es que no se deja de crear cuando uno envejece, sino que, más bien, se envejece cuando se deja de crear. Es preciso entonces, considerar a la vejez, más que un simple proceso biológico, como una construcción cultural capaz de mejorarse.
Por eso es indispensable que los adultos mayores efectúen dinámicas creativas, lo cual implica lúdicos desafíos y diversos procesos de aprendizaje. La vejez no refiere simplemente a una disminución de las funciones cerebrales, sino, más bien, a un proceso de reorganización del cerebro que compensa aspectos como el emocional, físico, familiar y social, pero teniendo siempre en mente que se trata de una etapa abierta a nuevos planes y sueños para volver realidades.
El cuerpo bien puede envejecer, pero jamás lo hará la dinámica creativa de la conciencia. La creatividad puede ser desarrollada a cualquier edad y cuando se activa de manera adecuada, puede llegar a ser una actitud valiosa y el más provechoso hábito mental.
En los anales históricos de la humanidad, pueden hallarse ejemplos de adultos mayores creativos y admirables. Tiziano pintó su mejor cuadro a los 90 años y varias otras creaciones maestras, rozando el siglo de edad; Toscanini aún dirigía enormes orquestas a los 87 años; a los 83, Edison trabajaba afanosamente en su laboratorio, creando cosas geniales y Benjamín Franklin colaboró en la redacción de la constitución estadounidense a la edad de 81 años. Así también, Pablo Picasso creó asombrosas pinturas hasta los 92 años y Jacques Costeau, exploró los océanos del mundo más allá de los 85 años. Se trata de algunos ejemplos de personas en la tercera edad, que lograron cambiar positivamente los derroteros de la historia, gracias a su creatividad.

