Podrá parecer que con el paso de los años, a medida en que tus hijos crecen y se separan de ti, la distancia provoca la pérdida de confianza, el interés en tu vida y lo que pasa en ella. Acércate a ellos y convierte su relación una gran amistad.
Por años se ha dicho que los hijos a final de cuentas, siempre terminan renegando de sus padres, pero tu relación no tiene por qué ser así. Es comprensible que en la niñez y en la adolescencia, los hijos vean a sus padres como enemigos, ajenos a sus intereses y sobre todo, siempre en contra de lo que quieren hacer o lo que piensan.
Conforme pasan los años y los hijos se vuelven adultos, su madurez se asemeja cada vez más a la de los padres, los gustos y preferencias comienzan a compaginarse, pues así como tú hace algunos años, ahora ellos viven la gran experiencia de ser padres; los dolores de cabeza que alguna vez te dieron, ahora los viven en carne propia y es entonces cuando dicen “¡qué razón tenías mamá”.
Para acercarte a tus hijos, primero debes aprender a diferenciar entre ser su amigo e invadir sus vidas, recuerda que si sobrepasas el límite, ellos te verán como intruso, harán lo posible por mantenerte a distancia y se encargarán de que sepas que necesitan su espacio, pues ya no les son necesarios de tus cuidados ni aprensión.
Una de las mejores formas de empezar una amistad con tus hijos, es compartiendo gustos, actividades o temas en específico que sean de interés mutuo, quizás intercambiar opiniones sobre una película o un libro; o tal vez, practicar deportes y actividades que ayuden a relajarse y abrirse de manera natural a la otra persona.
Al platicar con tus hijos, interésate por su vida, si notas que se sienten a gusto hablando sobre cierto asunto, continua con la conversación; pero pon mucha atención, si percibes cierta empatía o enojo, será mejor cambiar de tema, pues lo más seguro es que se sientan invadidos y la plática terminará en reproches o de mala gana.
Ser amigo te tu hijo no es tan difícil e incluso habrá momentos en que sea él quien te busque, pues cuando un ser humano se siente desprotegido, necesita de un consejo o simplemente busca sentir el cariño familiar, pensará primero en sus padres, pues recuerda que entre padres e hijos habrá un vínculo que aunque a veces no se ve, siempre se va a sentir.
¿Cuál es la relación que llevas con tus hijos”

