Cuando te encuentras haciendo negocios o afianzando relaciones, tu imagen personal juega un papel sumamente importante al grado de que puede influir completamente en el éxito o el fracaso de tu objetivo. A la hora de vender o venderte, una buena imagen es tan importante como tus ideas.
Se dice que la primera impresión es la que cuenta, que no hay segundas oportunidades para dar una buena impresión; que disponemos de tan sólo cinco minutos para dar una buena impresión, y todo esto, cuando nos encontramos cerrando negocios cobra vital importancia.
Si quieres iniciar un acercamiento, una negociación o una firma de contrato con el pie derecho, la puntualidad es tu carta de presentación. No te confíes y des por hecho de que todos toleran la desafortunada “puntualidad mexicana”. En caso de que vayas retrasado a tu cita, es importante que así se lo indiques por teléfono a tu contraparte.
Lo segundo, y aunque parezca obvio, es cuidar tu aspecto: utiliza vestimenta adecuada al evento, al lugar y al horario de tu cita. Procura un buen corte de cabello y peinado, un aseo de manos y uñas (las mujeres, sobre todo, se fijarán mucho en ello). Tus zapatos deberán estar limpios y no deberán verse viejos o rotos, tu perfume no deberá ser escandaloso y tu aliento deberá estar siempre fresco.
Para verte impecable en tus juntas de negocios y el resto de los días, contrata a algún consultor de imagen, que te orientará para verte y sentirte mejor con tu apariencia. Él te realizará un estudio personalizado con el que podrá determinar cuál es la mejor vestimenta que puedes utilizar para sacarle el mayor provecho a tu físico y te ayudará a mejorar tu guardarropa.
Cuando estés en plena reunión, evita contestar llamadas o enviar mensajes desde tu celular pues eso denota falta de interés de tu parte. En caso de te encuentres esperando una llamada de suma importancia, adviértelo antes de que inicie la reunión y discúlpate de antemano por tener que responderla cuando sea el momento.
Durante la junta, mantén una actitud amena y muéstrate firme y seguro de ti mismo. Interésate por las opiniones de los demás, y si es necesario que negocies, hazlo de manera cordial y amable aunque sepas de antemano que tienes las de ganar.
Nunca olvides que tus propuestas y negociaciones representarán un cincuenta por ciento de resultados, el resto dependerá de cómo te perciban las demás personas. Ese es el poder de tu imagen.

