El amor no se puede confundir con un apego madre e hijo, una relación destructiva que solo impide que tanto hijo como mamá desarrollen sus formas de vida. Mamá: comprenda que su hijo debe tomar las riendas de su vida.
No es lo mismo el hijo que se va de la casa al hijo que aunque lejos, permanece apegado a su mamá, permitiendo que ella tome las decisiones por él e influya en sus sentimientos.
Del lado contrario, la situación también resulta compleja: una mamá que ve en su hijo su única felicidad en los años de su vejez puede terminar afectando la vida de este hijo, que debe desarrollar también su vida.
Carlos vivió una situación semejante y aunque fue duro, hoy reconoce que establecer los límites y trabajar con su mamá fue lo mejor.
“Se trataba de miedo. Yo tenía miedo de que si me alejaba de ella para formar mi vida, entonces a ella le pasaría algo, se iba a deprimir o nuestra relación quedaría deteriorada”, señala. Carlos también acepta que la culpabilidad que algunas frases de su mamá le hacían sentir hacían peso suficiente para que cada vez que tomaba la resolución de irse, desistiera.
“Tuve varias novias que se aburrieron de la relación que yo tenía con mi mamá o yo me aburría porque discutíamos con frecuencia porque ellas veían una amenaza en mi mamá”, continúa Carlos. Su mamá, por su parte, rechazaba todas sus novias.
Carlos se concentró en sus estudios y cuando estuvo a punto de perder una beca para cursar un docto-rado en Europa, supo que la situación tenía que acabarse.
“Mi mamá me exigió que me quedara o la llevara con ella. Y fue una situación muy difícil. Me apoyé en mis tías y en la terapia sicológica, pero yo tenía claro que no podía perder la beca”, concluye Carlos.
Cuando regresó, notó que su mamá no había hecho progresos para soltar ese apego, entonces Carlos le puso un ultimátum: si no le permitía hacer su vida, él tendría que alejarse definitivamente.
Con tiempo y con terapia, los dos lograron superar el apego y llevar una mejor relación.
Características del apego
La psicóloga Patricia Ulrich explica en su blog las características del apego:
1. Esforzarse por mantener la proximidad con la persona con la que se está vinculada.
2. Resistirse a la separación sintiendo ansiedad, desolación y abandono ante la pérdida.
3. Mantener un contacto sensorial privilegiado con la figura de apego.
4. Usar la figura de apego como base de seguridad desde la cual poder explorar el mundo físico y social.
5. Refugiarse en la figura de apego en momentos de tristeza, temor o malestar, buscando en ella apoyo y bienestar emocional.
Superar el apego
Juan Carlos Barón, Psicólogo
1. Lo primero que se requiere para superar el apego es reconocerlo. Reconocer que estoy apegada a mi hijo o que estoy apegado a mi mamá de una manera que me perjudica, que me limita como persona.
2. Acudir a terapia: este tipo de vínculos requieren ayuda profesional para ser superados. ¿Por qué” La manipulación de uno hacia otro puede llegar a ser un obstáculo para superar el apego. Se necesita una visión clara y objetiva.
3. Experimentar pequeñas separaciones: no es necesario que el vínculo sea cortado inmediatamente y para evitar el sufrimiento “aunque en ocasiones es necesario para crecer- es válido que el hijo vaya saliendo del abrigo de su mamá, si vive con ella, o tome decisiones independientes. En el caso de la mamá, acudir a nuevos eventos y encontrar nuevos amigos no es suficiente. Un viaje tendría un efecto benéfico.
4. Tener pequeños rituales: sin necesidad de que constriñan al otro o no sean flexibles, se pueden establecer momentos en que madre e hijo pasen el uno con el otro, valorando y respetando el tiempo y el espacio de cada cual.
Fuente: Vanguardia.com

