Los anaqueles de los supermercados están repletos de productos con empaques llamativos que presumen sus cualidades para llamar la atención del consumidor; junto a estos insumos que toda la vida hemos visto en comerciales, guardado en nuestras alacenas y consumido con regularidad, existen otros que ofrecen la misma o incluso una mejor calidad: los productos de marca libre, mercancía que además cuesta menos que los de las marcas reconocidas.
Cuando estamos en un supermercado y tenemos que elegir qué producto y de qué marca vamos a depositar en nuestro carrito, no sólo nos dejamos llevar por lo vistoso del empaque y todas las supuestas bondades que ofrece, además de su precio, también basamos nuestra elección en la fidelidad que tenemos hacia una marca. Así, por ejemplo, si toda nuestra vida hemos comprado la misma marca de mayonesa, lo seguiremos haciendo porque consideramos que es la mejor para nosotros y pensamos que así será siempre. De lo que no estamos conscientes muchas veces es de que los productos de marca libre o marca propia que ofrecen los supermercados, son fabricados por las mismas compañías grandes y reconocidas, por lo que su calidad está comprobada y su precio es menor, lo que podría significar un notable ahorro a la hora de sacar el monedero en las cajas.
Aunque tengamos la idea de que los productos de marca libre son de menor calidad por ser más económicos, su calidad está garantizada. Las grandes cadenas de supermercados tienen importantes controles de calidad con todos los productos que venden, iguamente con los productos que van a ofrecer con una etiqueta con el logotipo del propio supermercado.
Para alejarnos de dudas, cuando la Procuraduría Federal del Consumidor realiza un estudio de calidad de ciertos productos, los resultados arrojan que los productos de marca propia alcanzan una calificación promedio, es decir, mantienen una calidad similar a las marcas más reconocidas e incluso, más costosas. Es en estos estudios que podemos darnos cuenta de que en muchos casos, el precio no está relacionado con la calidad y por ello, cuando pagamos un precio alto, no sólo estamos costeando el producto, sino también su empaque atractivo, su publicidad y el prestigio de la marca.
Aparte de las ventajas que trae a nuestro bolsillo el consumir este tipo de marcas, podríamos mencionar una desventaja: al ser mercancía producida por fábricas externas a las cadenas de supermercados, la calidad y el sabor de dichos productos podría variar sin previo aviso, pues el supermercado podría elegir a otro fabricante, por lo que todas las cualidades del producto podrían cambiar y el consumidor verse afectado.
Atrévete a probar otros productos que no sean los de siempre, te convencerás de que son una excelente opción para ahorrar y seguir teniendo la calidad a la que estás acostumbrado.

