Cuando se pone en renta un inmueble, con mucha frecuencia se exige a quien quiera tomarlo en renta que presente un fiador. Se trata de una tercera persona que responderá al arrendador cuando no se le paga la renta, es decir, es una garantía de que si el arrendatario no paga, el fiador lo tendrá que hacer.
Cuando alguien se dispone a rentar un bien inmueble, un departamento, por ejemplo, el dueño o la inmobiliaria que lo ponga en renta podrá exigir la firma de un fiador. Por lo general, además de su firma, se le exigirá al fiador la copia de las escrituras de otro inmueble a su nombre y establecido en la misma ciudad donde se firmará el contrato de arrendamiento.
Por ello, es muy recomendable pensar dos veces si alguien te solicita a ti ser su fiador. Toma en cuenta que si firmas como fiador, tú deberás pagar las rentas que esa persona no llegara a pagar, por lo que tendrás que tener plena confianza en él para evitar problemas a futuro.
En ocasiones, ocurre que cuando alguien se muda de domicilio a otro estado, le es imposible conseguir a alguien que sea su fiador, precisamente por la razón e no conocer a nadie en ese otro lugar. Para estos casos, existen algunas empresas que ofrecen fungir como tal, previo pago de una parte del monto de la renta y la firma de pagarés que se harán válidos en caso de incumplimiento de pago de la renta.
Aunque esta opción puede ser muy útil para quien no tiene otro recurso, es importante tener en cuenta que este proceso puede ser riesgoso si no se trata de empresas legalmente establecidas. Después de un rastreo de este tipo de empresas, se ha comprobado que muchas de ellas no muestran razón social alguna y tampoco proporcionan información de en dónde se encuentran sus instalaciones ni quién será el responsable del trámite. Por ello, es importante que al solicitar los servicios de una de ellas, la empresa no tenga problemas en dar a conocer estos datos.

