Quien ha tenido la fortuna de conocer y convivir con sus abuelos en la infancia puede decir que ha recibido un gran tesoro de vida de incalculable valor. Los abuelos son personas capaces de amar a sus nietos incluso desde antes de que nazcan, de una manera diferente y casi tan profunda como los padres, por la experiencia que han adquirido con los años. Esas vivencias acumuladas permiten que los adultos mayores valoren mejor que nadie algo tan importante como los vínculos familiares. De manera que abuelos y nietos comparten un vínculo emocional que generalmente dura para siempre. El Día del Niño es la ocasión perfecta para que los pequeños compartan un divertido paseo con sus leales y cariñosos abuelos.
Tomar previsiones para el paseo
Cuando se presenta una fecha especial como el Día del Niño, abuelos y nietos tienen la oportunidad de compartir tiempo de calidad, por ejemplo, dando un grato paseo. Pero para que la jornada de esparcimiento y convivencia se disfrute sin complicaciones, se deben tomar en cuenta algunos factores. Uno de ellos se refiere a las edades de los abuelos y de los chicos. Si los niños son muy pequeños, el vínculo con los padres aún es muy intenso y esto puede causarles problema a los abuelos en cierto momento de la excursión. Por ello, es aconsejable que si los nietos son bebés aún o de escasa edad, los padres (o por lo menos uno de ellos) acuda también al paseo con los abuelos.
Este mismo consejo es pertinente si los abuelos son de avanzada edad y llegaran a fatigarse en alguna etapa del paseo. En este sentido, es importante llevar agua y alimentos para el pequeño y lo mismo para los abuelos, pero también los medicamentos que pudieran estar tomando.
Opciones de lugares para visitar
Para pasar el Día del Niño, nietos y abuelos pueden jugar en un parque. En este caso, son aconsejables actividades tranquilas y que no exijan una gran actividad física. Crear burbujas de jabón y verlas escapar al cielo, tomar fotografías de los árboles, plantas y pajarillos o charlar bajo la grata sombra de un árbol, son opciones recreativas que los niños pueden compartir con sus abuelos.
También es aconsejable que acudan a un museo, pero siempre tomando momentos de reposo para que no se agoten al recorrer las diferentes salas. Los chicos pueden aprender mucho de los sabios comentarios de sus abuelitos y estos últimos llenarse de vida con las exclamaciones de asombro y las muchas preguntas que hacen los niños al visitar un interesante museo o galería de arte.
Otra alternativa es recorrer una plaza pública o Centro Histórico, como el de la Ciudad de México. Los abuelos seguramente conocerán muchas anécdotas acerca de las calles, callejones, construcciones y antiguos negocios que allí se encuentran y así los nietos, además de disfrutar de la compañía de sus abuelos, aprenden cosas nuevas. Para terminar una jornada tan estupenda, abuelos y nietos (y mejor aún sin los padres están con ellos) pueden compartir una rica comida en un restaurante, para celebrar el siempre grato Día del Niño.

