Es pleno 2017, nos encontramos en febrero y recién se acaba de celebrar el famoso día de San Valentín en dónde se festeja la fuerza del amor y la amistad. Un día perfecto para festejar a nuestros compañeros de vida.
Y es que “Compañero de Vida” es un término que las personas de la tercera edad podemos utilizar sin lugar a dudas. Nosotros que hemos durado décadas en nuestro matrimonio, que realmente nos comprometimos a estar en las buenas y en las malas con nuestros cónyuges, que hemos sacado una familia a flote a pesar de las adversidades, celebrado alegrías y llorado juntos tenemos el derecho a considerarnos los compañeros de vida por excelencia.

Ser un compañero de vida no es nada fácil, pero sabemos que un trabajo en equipo facilita las cosas al llenarlas de unión y fuerza. No es casualidad que en esta generación las personas ya no contraigan nupcias y que los pocos que lo hacen, la mayoría termina divorciándose.
Esto se debe a que los jóvenes no entienden el verdadero amor; lo basan en mera atracción física o en idealismo como bien corresponde a la etapa de enamoramiento, pero cuando las cosas se ponen difíciles, no son capaces de soportarlo y optan por la solución fácil: separarse.
Nosotros no hemos optado por la solución fácil, por el falso escape. Nosotros decidimos ser guerreros del amor, decidimos ser valientes y afrontar nuestras decisiones, decidimos ser el sostén de nuestra familia. Porque nosotros, los de la tercera edad, no tiramos a la basura algo que se rompe. Nosotros lo componemos con amor y comprensión. ¡Nosotros somos el futuro del amor!
