Posiblemente no exista una tarea tan difícil pero necesaria, llegado el caso, que redactar un testamento para legar a las personas que consideremos, los bienes que nos pertenecen. Pero esta tarea, de por sí, complicada, se vuelve aún más importante, cuando se tiene que preparar este documento, en el marco de la senectud.
Es importante entonces, conocer a ciencia cierta en qué consiste ese trámite, y cuáles son los requisitos que se deben cumplir para efectuarlo. Es imperioso que se conozcan los aspectos esenciales para elaborar un estamento, de acuerdo a las condiciones de vida y finanzas que se tengan, en especial durante la tercera edad.
Redactar un testamento se proyecta como un acto sumamente personal, libre y revocable, por medio del cual, un individuo dispone de sus derechos y bienes y declara o cumple deberes para después de su fallecimiento.
Tres son las características principales de un testamento: es personalísimo, es revocable y es libre. El término “personalísimo” se refiere a que se trata de un documento que no puede ser elaborado por ninguna otra persona que no sea el interesado. Ningún apoderado tiene el derecho de redactar un testamento para su mandante, en tanto que no hay un mandato que le proporcione tal facultad. Sin embargo- y esto es relevante para las personas de la tercera edad- lo anterior, lo quiere decir que no se pueda y deba contar con asesoría, no tanto en lo que se refiere a decidir quién se quedará con los bienes, sino cómo elaborar tal documento.
Se dice además que es revocable, porque quien lo realizó en cualquier instante lo puede revocar, dejándolo sin efecto. Un testamento queda sin efecto automáticamente cuando se redacta uno nuevo. En este mismo sentido, no pueden hacer un testamento las personas menores de edad, ni quienes padezcan de alguna enfermedad mental, o se encuentren bajo los efectos de sustancias estupefacientes o el alcohol, al momento de redactar este documento.
Las personas de edad avanzada deben efectuar una cuidadosa reflexión acerca de qué es lo que piensan heredar y a quienes. Es una decisión importante que no puede tomarse bajo ninguna clase de presión. Dejar los bienes que con tanto esfuerzo se han conseguido a nuestros parientes amigos más cercanos, debe de pensarse como una muestra de afecto y agradecimiento. Incluso como una obligación moral con respecto a personas importantes de algún modo u otro, para nuestro vivir.
También conviene saber las circunstancias en las cuales un testamento podría quedar sin cumplimiento. Por ejemplo, si el testador dejó como heredero a una persona que con el tiempo le quitaría la vida, o bien, lo acosó formalmente de algún ilícito ante instancias penales. Pero un testamento también puede volverse caduco, en el caso de que el o los herederos nombrados en tal documento fallezcan antes de hacerlo el testador o bien, que no acepten los bienes legados.
Todo ello debe ser considerado por las personas de la tercera edad y en general cualquier individuo deseoso de redactar su testamento.

