Un ataque verbal es igual de dañino que el ataque físico. Es una forma de violencia que, aunque no deja huellas físicas, pero crea heridas profundas. Aunque en ocasiones es difícil de detectar en un principio, es primordial que tomes cartas en el asunto si los comentarios y actitudes de tu pareja comienzan a parecerte ofensivos.
La violencia verbal puede ir desde las burlas disfrazadas de bromas, hasta llegar a los gritos e insultos, las críticas destructivas, y las descalificaciones. Sencillamente se trata de violencia verbal cuando un comentario crea un efecto negativo en la otra persona.
Debido a que este tipo de violencia no deja moretones ni huellas físicas en la persona agredida, a menudo se suele minimizar, pues generalmente la violencia en pareja es concebida con agresiones físicas, pero no tenemos en cuenta que la palabra puede ser una poderosa arma para agredir y las consecuencias de usarla negativamente son muy perjudiciales.
Existen dos consecuencias negativas que tienen las personas que sufren violencia verbal constante, las consecuencias emocionales, en las que se ve afectada su autoestima y comienza a ocurrir una falta de confianza; y las psicológicas, que es cuando la persona agredida comienza a creer que es verdad lo que le dice su agresor, al mismo tiempo de que se pueden agravar algunas patologías que pudiera tener el agredido.
Generalmente, el abuso verbal en la pareja se caracterizar por comentarios que descalifican las capacidades de la pareja, al grado de que, con el tiempo, puede creer que realmente es cierto lo que le dicen y que realmente sus capacidades son limitadas. También, puede presentarse comentarios manipuladores, frases y apodos despectivos disfrazados de bromas entre otras agresiones.
Debido a que en muchas ocasiones es difícil percibir la violencia verbal, pues ésta puede ser muy sutil, es importante que estés siempre en contacto con tus sentimientos y reacciones. Es primordial que estés alerta e identifiques cuando algún comentario va más allá de una simple broma y comienza a ser hiriente para ti. Ante esto, no debes tener reparo alguno en manifestar que no te estás sintiendo cómodo y que prefieres no recibir ese tipo de comentarios.
En caso de verte en una situación de este tipo, conviene también recibir ayuda profesional, con la que te resultará más fácil poner un freno a las agresiones y, muy importante, recuperar tu autoestima y la confianza en ti mismo.

