El Día del Padre es festejado en numerosas naciones en distintas fechas. Por ejemplo, en España se celebra el 19 de marzo, evocando a San José. Las raíces y la historia de esta celebración es muy interesante, lo mismo que su relación con las personas de la tercera edad. Como quiera que sea, en casi todos los países se celebra el Día del Padre el tercer domingo del mes.
Este festejo tan emotivo se originó en los Estados Unidos, cuando Sonora Smart Dodd tuvo la idea de celebrar el Día del Padre al escuchar un sermón en la iglesia el Día de la Madre en 1909. Y aunque su iniciativa al principio no tuvo éxito, con el tiempo fue aumentando su aceptación. Finalmente el presidente Lyndon Johnson declaró de manera oficial el tercer domingo de junio como Día del Padre en la nación estadounidense. Con el tiempo esa fecha especial fue siendo adoptada en otros continentes.
El propósito de esta celebración es honrar a los padres y subrayar la importancia que tienen para criar y educar a los hijos. En esta fecha tan emotiva las familias acostumbran reunirse con sus padres, padrastros o abuelos para tener una gran comida o cena y entregarle un obsequio. También se acostumbra que los hijos se organicen (a veces con el apoyo de la madre y otros familiares) para prepararle un rico desayuno al padre.
Conforme los padres cumplen años y llegan a la tercera edad, estas ocasiones tan especiales se vuelven más importantes para los sentimientos de los familiares. Los padres por sentirse reconocidos por el esfuerzo, cariño y dedicación de tantos años por parte de sus hijos y estos últimos al tomar conciencia de lo afortunados que son por contar aún con la presencia de su querido progenitor.
Más allá de la fecha que sea, lo importante es recordar la importancia que tienen los padres para la formación de sus hijos. Es preciso agradecerles por su cariño y sacrificios y festejar en familia precisamente eso, la dicha de ser una familia y encarar la vida con ese respaldo moral, emocional y amoroso tan importante.
Mucho del respeto a los padres se relaciona con el que se le debe tener a las personas de la tercera edad, aun cuando haya padres e incluso abuelos aún jóvenes. Tratar con admiración, cortesía y atención a los adultos en plenitud es esencial para la educación de los hijos.
De entre los aspectos esenciales que los padres deben enseñar a sus hijos con respecto al trato con las personas mayores, sobresalen: hablarles con respeto; no hacer gestos despectivos o de fastidio al hablar con ellas; darles siempre las gracias; mostrarse comprensivos, en especial con respecto a los achaques que padecen conforme avanza su edad; aprender a escuchar a los adultos en plenitud; saludarlas siempre (sorprendería saber qué tan importantes pueden ser estos detalles tan esenciales para las personas mayores); apoyarlos siempre que requieran de ayuda y jamás ignorarlos, bajo ninguna circunstancia.
En vísperas del Día del Padre conviene saber que los hijos respetuosos y educados de hoy serán los adultos tolerantes y agradecidos, motivo de orgullo para sus progenitores, del mañana.

