En un plan de vida normal estamos acostumbrados a criar y ver crecer a nuestros hijos, más tarde, ellos mismos deciden hacer su vida, algunos se casan, otros simplemente se independizan. A partir de este momento tu estilo de vida se convierte en individual o de pareja, pero ¿qué pasa cuando tus hijos toman la decisión de regresar a vivir contigo después de algunos años”
En los últimos años, el número de personas en edad adulta que por cuestiones económicas o personales se ven obligadas a dar un paso atrás y refugiarse en casa de los padres ha ido en aumento, y aunque en alguna etapa de su vida se beneficiaron de su comodidad y consentimiento, ahora es diferente, pues deberán aprender a compartir un espacio y lo más importante, a cooperar en casa.
Antes que nada, tu hijo debe entender que a pesar de compartir el espacio, eres tú quien manda en casa, pues es él quien está siendo albergado. Al imponer tu autoridad, debes también ser paciente y entender que el proceso llevará tiempo, pues lo más seguro es que si decidió regresar, es porque en días pasados no le fue muy bien, además de tu resguardo, también busca compañía y comprensión.
Una vez juntos, es importante delimitar espacios y programar deberes, pues tu ya no tienes la misma fuerza o agilidad de antes, así que al ser doble el trabajo, necesitarás ayuda. Un buen comienzo, puede ser el lavar la ropa, pueden turnarse entre lavar, tender, doblar o planchar. El trabajo deberá ser equitativo. Si sueles cocinar, tu hijo, puede ayudarte a lavar los platos, esto dará un acercamiento y retomarán la confianza mutua.
Una parte importante deberá ser la cooperación económica, pues tu hijo debe comprender que si vive contigo, no podrá ser un visitante más, pues deberá cooperar en la medida que le sea posible con los gastos del hogar. Si llegan a un acuerdo mutuo, será más fácil la convivencia mutua.
Regresar a un estilo de vida que quizás habías olvidado tal vez no te será tan fácil, es cuestión de tiempo y apoyo. Tener a tu lado a un hijo, más que preocuparte, deberá darte seguridad, pues ya no te sentirás solo. Cuando tu hija o hijo busque tu apoyo, no se los niegues, pero antes de cualquier decisión, establece reglas y acuerdos.
Y tú ¿qué tan seguro estás de poder vivir con tus hijos adultos”

