Aunque la edad real en la que se jubila la mayoría de los mexicanos es muy alta, a comparación con otros países del mundo, a menudo ocurre que cuando llega la hora del retiro, aún contamos con la energía, las ideas y la capacidad de ser productivos. Por ello, conviene tener en mente que nuestra edad y el hecho de habernos jubilado nunca deberán ser obstáculos si buscamos ser emprendedores.
Cuando la juventud se agota, la vejez trae consigo un recurso invaluable: tiempo libre, este valor que mucho anhelamos durante nuestra carrera laboral hoy aparece a nuestro favor. Aunado a esto, la experiencia que adquirimos durante décadas de trabajo; ambas, dos herramientas valiosas si nuestras intenciones no son abandonar por completo la vida laboral.
Si estás dispuesto a sacar provecho de estas dos ventajas que mencionamos, vale la pena tomar en cuenta que una buena opción es la de iniciar un negocio propio. Nunca es tarde para ser tu propio jefe, de la misma forma que lo hacen profesionistas como abogados, médicos, ingenieros que al llegar a su jubilación, suelen independizarse de las empresas donde trabajaron durante años y montan un negocio en la tercera edad, aprovechando su experiencia y manteniendo el ritmo laboral que ellos mismos deciden.
Sin embargo, la placidez de la tercera edad puede ser un pretexto para empezar a conocer otros negocios; atrevernos a incursionar en algo que siempre quisimos practicar, pero que muchos factores en la juventud nos lo impidieron.
Sea cual se nuestra decisión, es importante tomar en cuenta algunos aspectos antes de convertirnos en emprendedores, es que la paciencia es una virtud que no nos debe faltar; es algo que los empresarios e inversionistas saben que no les puede faltar, pues están conscientes de que al iniciar un nuevo negocio, los frutos quizá no se vean hasta pasados algunos años. Sin embargo, esto no debe ser pretexto para que nuestro esfuerzo y disciplina disminuyan, pues son piezas clave para que todo proyecto prospere.
En todo caso, conviene pensar que lo importante de un largo camino no es la meta sino el camino en sí, en este caso, la oportunidad que te ofrece la vida para seguir siendo productivo a pesar de que ha llegado la vejez, seguir aprendiendo y percibir la satisfacción de que seguirás siendo útil a pesar de los años.

