Llegar a la tercera edad es el momento ideal para disfrutar de independencia, tiempo y energía, recuerda que nosotros somos los responsables de mantener activos nuestro cuerpo, pero sobre todo, nuestra mente.
Cuando se trata de preparar un viaje al extranjero, centramos nuestro interés en el transporte, hospedaje, actividades y hasta en quién nos hará el favor de cuidar al gato, pero si has decidido hacer un viaje fuera de nuestro país, es importante que tomes en cuenta ciertos puntos que determinarán que tu estancia sea una gran experiencia o termine convirtiéndose en un caos.
Si de antemano prevés los inconvenientes que pudieran ocurrir, es más fácil resolverlos. Es cierto que los departamentos de turismo de cada país, se encargan de procurar que tu visita sea placentera y brindan información útil, sin embargo, es posible que en tus viajes te cruces con muchas otras personas que no están acostumbradas a tratar con quienes vienen de fuera, por esto, necesitas prepararte para socializar con diferentes actitudes, personalidades y estados de humor.
Días antes de salir, procura repasar las avenidas principales o aledañas a tu lugar de visita, es común que puedas distraerte y al caminar después de un par de horas, te encuentres perdido. Si llegara a pasar, al pedir ayuda, podrás nombrar las calles que memorizaste y a los lugareños les será más fácil ayudarte. Cuando pedimos ayuda a quienes no entienden nuestro idioma, es probable que decidan ignorarte o simplemente no sepan cuál es el lugar al que quieres llegar, ellos pueden guiarte con señas, pero primero deberán escuchar nombres o referencias conocidas.
Tal vez entre tus vecinos o las personas que viven en tu región, estés acostumbrado a hablar de forma relajada o coloquial, pues cuentan con la suficiente confianza para olvidar algunas reglas formales, procura que esto no te suceda cuando viajes y convivas con las demás personas, ya sea en un restaurante, en una tienda o en el hotel, procura ser educado y apegarte a sus normas de conducta, recuerda que eres tu quien está ingresando a su territorio, recuerda la frase: “a donde fueres, haz lo que vieres”. Es mejor tener precaución con nuestros actos o lo que decimos, lo que para ti puede llegar a ser algo común, para otros podría ser una ofensa.
Una vez que hayas llegado a tu destino, asegúrate que el idioma en el que te vayas a comunicar, sea del agrado de los habitantes, pues podrían enojarse en el momento en que te dirijas a ellos. En caso de que intentes comunicarte con el idioma del propio lugar en que visitas, primero cerciórate de que realmente podrás entablar una una conversación, hay quienes prefieren que no intentes hablar su idioma si en verdad no lo conoces.
Darte la oportunidad de conocer lugares con idioma o cultura diferentes a los tuyos puede ser una gran experiencia, sólo no olvides apegarte a las costumbres de quienes visitas.
¿Piensa salir pronto de viaje, fuera de México”

