Dicen que encontrar trabajo es un empleo de tiempo completo, pero la frase podría quedarse corta si quienes buscamos trabajo somos personas de más de 50 años. Y es que, desafortunadamente, la feroz competencia y algunos prejuicios acerca de la vejez hacen que encontrar empleo sea casi una misión imposible.
Al ir acumulando años, las posibilidades de salir de las filas del desempleo se reducen; situación que no es exclusiva de personas de la tercera edad, pues es después de los 35 años cuando las dificultades comienzan a aparecer. Los reclutadores se inclinan por contratar a personas más jóvenes y privilegian lo lozano sobre los años de experiencia, pues se cree sin fundamentos que para alguien mayor es difícil aprender cosas nuevas, adaptarse a un nuevo ambiente de trabajo y mantener una buena productividad.
Ante esta situación de competencia, es primordial que, a la hora de buscar un empleo, el currículum que entreguemos sea efectivo y contundente, pues según los expertos en recursos humanos, un reclutador emplea sólo seis segundos para leer en primera instancia todos los currículos que recibe, y si no le convence en esa primera hojeada, los descarta.
Estos son algunos consejos que puedes aplicar si estas por redactar tu currículum:
Lo que debes de hacer:
Sé original: haz a un lado los clichés y céntrate en una redacción amena, fluida y concreta. Recuerda que a primeras de cambio que el reclutador no se interese por el párrafo que escribas, descartará tu currículo.
Usa palabras de acción: en primera persona y que demuestren dinamismo: “encabecé”, “lideré”, “establecí”” de esta manera, tu redacción reflejará metas conseguidas y éxito.
Demuestra que no eres obsoleto: uno de los principales frenos que tienen las personas de RR.HH. para contratar a personas de edades maduras es que suponen que éstos, en su mayoría están obsoletos y no son capaces de aprender de las tendencias y las nuevas tecnologías. Para evitar esto, demuestra que conoces de la actualidad en la rama en que se desarrollará tu trabajo, que estás al tanto de las vanguardias en información y comunicación y que no estás cerrado a seguir aprendiendo de lo que te ofrezca el dinamismo de la sociedad y los medios.
Utiliza una fotografía reciente: y no sobra decir que debe de ser una fotografía de estudio tamaño infantil o pasaporte, pero jamás una foto informal que te hayas tomado hace 20 años.
Lo que NO debes hacer:
Hablar de tus primeros empleos: no es conveniente ahonar en las que fueron tus primeras experiencias laborales, cuantimás si ocurrieron hace 30 o 40 años, pues estarías desperdiciando tiempo valioso que podrías utilizar para impresionar.
Escribirlo con mala ortografía: para muchas personas, sobre todo para quien va a elegir quién ocupará un puesto, la ortografía es la carta de presentación. Al redactar tu currículum, revisa con lupa cada oración para evitar caer en un vergonzoso error que podría hacer que sea descartado a la primera.
Hablar de objetivos en lugar de logros: si bien es cierto que es importante destacar cuáles son tus metas y cuáles crees que son tus capacidades para alcanzar algo, también es cierto que el reclutador valorará cuáles han sido tus logros hasta ahora. No basta con reseñar todo lo que eres capaz en un futuro, sino que hay que demostrar los logros que ya has obtenido.

