Los gastos hormiga son aquellos que realizamos de manera cotidiana para cubrir pequeñas necesidades y que a primera vista no representan un egreso importante, pero que en realidad suman fuertes cantidades que podríamos ahorrar si lleváramos un control adecuado de nuestros gastos.
Propinas, limosnas, chicles, cafés, chocolates, agua embotellada; pequeños gastos que se cubren fácilmente con “una moneda que no afecte tu economía”, pero que, si hacemos cuentas, estos gastos terminan siendo un porcentaje importante de tus egresos totales. Sin embargo, es fácil detectar y disminuir estos gastos, si aprendes a administrar tus ingresos y egresos.
Es verdad que en algunos casos es imposible deshacerte de esas diminutas fugas, pues no vas a dejar de dejarle propina a los meseros, ni a dejar de darle una caridad a la viejita necesitada de quien ya eres proveedor cotidiano; lo que sí puedes hacer es anteponerte a las situaciones en las que gastas cantidades pequeñas pero significativas. Por ejemplo, si a diario compras una botella de agua de 8 pesos, mejor adquiere un termo y llénalo en tu casa con agua del garrafón. Si a diario compras un paquete de chicles, mejor compra en el supermercado una caja y lleva siempre unos contigo.
El deshacerte de los gastos hormiga no se trata de privarte de los gustos o caprichos que por fortuna puedes darte, pues de alguna manera también para eso es el dinero. Se trata, más bien, de usar tus recursos con inteligencia y prever que siempre habrá gastos que nunca dejarás de tener pero que podrías disminuir.
Si aún crees que no es mucho lo que puedes gastar de poco en poco, podrías darte una idea si anotas todos los gastos que realices en una semana, ahí te darás cuenta de que, por ejemplo, unos chicles de $6 pesos que compras cada dos días, te cuestan al mes $90 pesos, y al año $1,080 pesos.
Por más difícil que te parezca, intenta llevar un control de todo lo que gastas, establece presupuestos para cada rubro y respétalos. Así mismo, visualiza una meta que te funcionará para ahorrar, sólo así pensarás dos veces si te desprendes de esa moneda que por insignificante que parezca, podría ayudarte a realizar lo que te propongas.
¡Llevas un control puntual de los gastos que realizas a diario”

