Los encuentros entre hombres y mujeres después de los cincuenta años tienden a tener más éxito que en la juventud, ¿será porque la experiencia es mayor que el deseo”
Salir con alguien después de los sesenta años puede resultar en una relación satisfactoria porque la edad te enseña cosas que no sabías cuando eras joven. Para empezar, tiendes a ser más amable y considerado que antes. Después de los cincuenta uno es más paciente y más tolerante. Sabes que una cita puede terminar en una profunda amistad y no necesariamente en una relación sexual.
Cuando alcanzas la tercera edad, tus opiniones acerca de otras personas son menos severas, pues sabes que todos tienen un pasado que para bien o mal, es parte de su historia. También tiendes a no hacer juicios morales pues has llegado a la conclusión de que los complejos y mitos sexuales solo obstaculizan tu camino a la plenitud.
Llegada cierta edad eres más franco, pues sabes que la falta de sinceridad no ayuda en nada, te consideras también un excelente conversador porque ya has aprendido a escuchar mejor. Tienes menos miedos porque te sientes más seguro de ti mismo y de lo que la experiencia te ha enseñado, te preocupa menos el “qué dirán”. Ahora sabes lo que quieres, cómo y cuándo. Le has tomado el gusto a dar más que a recibir. Sabes además, pedir lo que deseas, sin ofender a nadie y siendo claro y puntual. Permites que tu pareja decida ciertas cosas porque no tienes necesidad de demostrar que eres superior, diferente o conocedor.
Después de los cincuenta te ha queda claro que no puedes ni debes cambiar a nadie y que el tiempo pasa demasiado rápido como para dejar de intentar buscar la felicidad.
¿Estás dispuesto a romper el miedo y conocer y salir con alguien”

