En los últimos años, las relaciones de pareja han ido evolucionando, ya sea por la independencia de cada persona o por los derechos de los ciudadanos que poco a poco han ido cambiando el estilo de vida de cada persona, así como su capacidad de realizar su vida por si solos.
Hace algunas décadas, era casi imposible ver una pareja de edad avanzada pasando por un divorcio o una separación, pues se tenía la firme promesa de “hasta que la muerte nos separe”, hoy distintas situaciones sociales han hecho que el matrimonio se convierta en un simple trámite, capaz de romperse con una firma y un acuerdo.
Aunque es común ver a muchas parejas jóvenes pasando por etapas de divorcios y segundos matrimonios, es ya común notar cada vez más estas conductas en adultos mayores, pues el miedo o el qué dirán, han quedado atrás y divorciarse para algunos es la salida más fácil.
Una de las razones de mayor peso en la separación, es el ya no tener por quien ver, en este caso, los hijos, pues al no haber más familia que la pareja, ya no es necesario mantenerse unidos por alguien más. Quizás la relación termino años atrás, pero por los hijos, hay parejas que deciden mantenerse unidos, una vez que estos abandonan la casa, ya no hay ninguna razón para seguir juntos.
Se dice que el amor no tiene edad y en este caso, la llegada de una nueva persona o la falta de afecto y respeto pueden provocar que una de las dos parte en un matrimonio sólido, llegue a interesarse por un tercero, lo que lleva en ocasiones a crear en la persona ganas de vivir una segunda oportunidad o llegar a ser mayor a lado de una persona a la que realmente se ame. En este caso es mejor hablar las cosas de frente y no recurrir al engaño.
Lamentablemente la paciencia y el respeto por la pareja puede irse perdiendo con los años, al ´punto en que un mal momento puede ser el causante de una separación, en este caso, las enfermedades que imposibilitan una buena calidad de vida, pueden provocar que la pareja desee no cargar con una responsabilidad, por lo que decide alejarse para así llevar una vida independiente. Es también usual que con la pérdida de un hijo, los matrimonios fracasen un la familia se desintegre.
Sea cual sea la razón de una separación, no se debe olvidar lo valioso que fue el matrimonio en un principio, es importante analizar si hay una solución y de no haberla, vivir el proceso con respeto y humildad, pues no se trata de ver quién se queda con la mayor parte, sino de darse cuenta que esta decisión está siendo tomada por el bienestar de las dos partes, no tiene caso seguir en una relación destructiva, siempre y cuando ya no se tenga solución.
Ya sea por costumbre o por sumisión, algunas parejas llegan a vivir un infierno en su matrimonio, debemos entender que nadie merece ser maltratado, así como nadie tiene permiso de paras por encima de los derechos individuales de cada persona.
Hoy los derechos de los adultos mayores son cada vez más abiertos y abarcan mejores beneficios, lo que ayuda a las personas a decidirse por vivir de manera independiente o rehacer su vida, sabiendo que llegar ala tercera edad no es el fin, sino que aún quedan muchos años por disfrutar. Lo más importante y que en ocasiones es en lo que menos se fija una persona al decidir una separación, es el hacer el menor daño posible a la otra persona. Vive plenamente y recuerda que siempre hay que agotar posibilidades de arreglo antes de tomar una decisión tan grande.

