Por mucho tiempo ha existido la creencia que el consumo de huevo en tu dieta puede propiciar un peligroso aumento de colesterol en tu sangre, sin embargo, se ha demostrado que ingerir uno o dos huevos diarios no modifica los niveles de colesterol y en cambio sí proporciona elementos esenciales para el funcionamiento de tu cuerpo, como proteínas, zinc y hierro, además de protegerte contra la arteriosclerosis. ¿Tú ya desayunaste tus huevitos”
Uno de los elementos esenciales de un desayuno clásico, además del café, la fruta y el pan es, sin duda, el huevo en sus múltiples presentaciones. Nadie puede negar que unos huevitos estrellados con pan, unos rancheros, una rica machaca, o unos al albañil por la mañana, son necesarios para iniciar el día con el pie derecho.
Desde hace algunas décadas, se tiene la idea de que el huevo debe ser consumido con moderación por su alto contenido de colesterol, sin embargo, un gran número de estudios afirman que se pueden comer diario uno o dos huevos sin temor a tener riesgos en nuestra salud.
El aumento del colesterol en la sangre en realidad es propiciado por el consumo de grasas saturadas (incluidas en la leche, los quesos, los yogures y la mantequilla) las harinas refinadas (pan blanco, galletas, mazas) y los azúcares refinados, pero no en la clara ni la yema del huevo. También, el colesterol malo es producto en gran medida de la genética, de una vida sedentaria e incluso por fumar.
Otra de las creencias es la que afirma que el blanquillo contiene grandes cantidades de carbohidratos, que una vez consumidos se convierten en azúcares, por lo que resultan dañinos para las personas con diabetes. Sin embargo, esto es también, falso, pues el producto de la gallina puede ser consumido sin problemas por las personas con este padecimiento.
El producto de la gallina no sólo no es dañino, sino que es tan benéfico, que incluso contiene fosfolípidos y grasas insaturadas, que ayudan a prevenir la arterioesclerosis, que es el endurecimiento y taponamiento de las arterias. Cada pieza sólo contiene 75 calorías y además aporta vitaminas A, D, E, hierro, fósforo y ácido fólico.
Así que lo mejor es olvidarte de todos esos mitos en torno a ese sabroso alimento, consumirlo las veces que quieras preferentemente combinado con productos vegetales, siempre fresco y cocido, pues consumirlo crudo puede ocasionar salmonelosis. ¡Provecho!

