La arterioesclerosis es el endurecimiento y estrechamiento de las arterias, situación que impide el tránsito de la sangre a través de ellas. Si llevas una alimentación rica en grasas, te gusta fumar y tienes una vida sedentaria, esto te puede interesar.
Junto a la diabetes, la arterioesclerosis es la principal causa de muerte en México, no es coincidencia que ambas estén relacionadas con malos hábitos alimenticios y un estilo de vida sedentario, pues la alimentación de los mexicanos está, en gran medida, basada en excesos de carbohidratos, azúcares y grasas, situación que también ha ocasionado que este sea el país con más personas que sufren de obesidad en el mundo.
Algunas causas del arterioesclerosis son imposibles de prevenir, como la herencia, las hormonas y la edad avanzada, que producen naturalmente el endurecimiento de las arterias, sin embargo, hay otras situaciones que causan esta enfermedad y que sí pueden y deben preverse, por ejemplo:
Una dieta poco balanceada, rica en grasas, azúcares, sal y con poca fibra.
Hipertensión arterial.
Diabetes mellitus
Falta de ejercicio aeróbico (correr, nadar, andar en bicicleta, bailar).
Tabaquismo.
Sedentarismo.
El principal tipo de arterioesclerosis es la “ateroesclerosis” y aunque ambos nombres suenen muy parecidos, no significan lo mismo. La arterioesclerosis es la condición progresiva del endurecimiento de las arterias que puede deberse a causas naturales como la edad o la hipertensión, en cambio, la ateroesclerosis es su endurecimiento gracias a un “atero”, una placa de residuos de calcio y la grasa que se va acumulando y endureciendo las arterias.
Desgraciadamente, la arterioesclerosis no presenta síntomas hasta que las arterias están taponeadas por completo e impiden la circulación de la sangre. Uno de los principales síntomas a esas alturas es la angina, que es una pequeña molestia o dolor en el pecho que ocurre cuando el corazón no recibe suficiente sangre llena de oxígeno. El dolor puede extenderse a los brazos y la mandíbula y suele desaparecer con reposo. También la debilidad para respirar y las arritmias pueden ser signos de que nuestras arterias están tapadas.
Si sospechas que tienes algún grado de arterioesclerosis, no dudes en consultar a tu cardiólogo, y comienza desde ya a mejorar tus hábitos alimenticios, tu corazón y tus arterias te lo agradecerán.

