Meditar es una de las actividades que está al alcance de todos y que podría ofrecer múltiples beneficios a tu vida. La meditación va más allá de religiones, creencias y filosofías, es simplemente darle un descanso a tu mente y a tu cuerpo, alejarlos de los pensamientos negativos y llevar una vida más ligera y relajada.
Aunque muchas personas asocian la práctica de la meditación con filosofías o religiones orientales que poco tienen que ver con nuestra forma de vida, lo cierto es que meditar se trata de entrar en contacto contigo mismo, hacer a un lado los pensamientos con los que tu mente te bombardea y entrar en un estado de relajación incomparable. Las personas meditan 10 o 20 minutos dos veces al día manifiestan que al cabo de un tiempo cambiaron algunos aspectos de su vida, incluso que lograron mejorar su capacidad de concentración, su creatividad y en general, su estado de ánimo.
Algunos estudios afirman que la meditación trascendental ayuda a normalizar la presión arterial y los niveles de glucosa y colesterol. Las personas que meditan con regularidad tienen la mitad de posibilidades de sufrir un ataque al corazón que las que no lo hacen.
En principio debes de saber que no necesitas ser un monje budista ni invertir muchas horas de tu vida para meditar. No existe un manual estricto e universal que nos enseñe cuál es la mejor forma de hacerlo, sin embargo, estas son algunas generalidades con las que puedes iniciarte en esta práctica:
1. Sitúate en un lugar silencioso y confortable, aléjate de distractores que te puedan interrumpir como el teléfono celular o la televisión.
2. Colócate en una posición en la que estés cómodo, puede ser sentado en el suelo o en una silla, pero no te acuestes, pues podrías quedarte dormido. Lo ideal es que mantengas tu espalda recta sin hacer ningún esfuerzo, de modo que puedas relajar todos tus músculos.
3. Cierra los ojos o mantenlos entreabiertos si te es más cómodo y concéntrate solamente en tu respiración, siente cómo el aire entra y sale de tus pulmones.
4. Relaja cada músculo de tu cuerpo, desde la punta de los dedos de tus pies hasta la parte más alta de tu cabeza. Siente cada uno de tus miembros y percibe cómo se destensan.
5. Si te algunos pensamientos llegan a tu mente, no te esfuerces en disolverlos, simplemente obsérvalos y deja que solitos se alejen, no te involucres en ellos.
6. Permanece así el tiempo que necesites.
Practicando regularmente este método básico de meditación, sentirás cómo tus días son más luminosos y tus sentidos poco a poco se agudizan. Date cuenta que tienes mucho que ganar y nada que perder.

