Una cuestión importante es la de saber lo que representa el Día de la Madre para los adultos en plenitud. Y la relevancia que tiene radica en dos aspectos específicos: por tratarse de una fecha especial en la que se celebra uno de los roles más importantes para la familia como institución social, la maternidad, y también por el significado de la tercera edad en la existencia de las personas.
La maternidad, crisol de vida
La madre como figura cultural refiere a la gestación de la vida, la felicidad, la protección, la seguridad y la paz. Es un ser noble y necesario que le da sentido a la existencia de un individuo cuando más apoyo requiere para su desarrollo como humano.
En este sentido, el Día de la Madre se disfruta más intensamente cuando se tiene mayor consciencia de su significado e importancia. Los orígenes de esta celebración se remontan a la Antigua Grecia, cuando se le rendía culto a la diosa Rhea, símbolo de la Tierra y madre de las demás divinidades.
No ha cambiado desde entonces, ese enfoque de la maternidad como algo básico, una experiencia de vida esencial desde la cual cobra sentido el destino de cada persona. Es en la tercera edad, cuando los hijos ya han crecido y han formado sus propias familias, que se capta plenamente lo indispensable de la labor materna.
Día de la Madre en la senectud
Nuestra sociedad se caracteriza entre otras cosas por un excesivo culto a la juventud. Pero en realidad esta perspectiva, fomentada en mucho por los medios masivos de comunicación, no es exacta, ni razonable.
La tercera edad es en última instancia una meta, el objetivo más importante al que uno puede aspirar. Es una etapa en la que se tienen tantas experiencias y recuerdos que se experimenta una sensación de plenitud. La maternidad es una vivencia de este tipo y de acuerdo a lo antes comentado, podría ser la más significativa para cualquier persona, más aún en el caso de la mujer.
Por eso es tan importante celebrar el Día de la Madre con ese ser tan especial, más aún si ella tiene una edad avanzada. Basta con compartir tiempo de calidad con nuestra madre, cenar con ella en compañía de toda la familia, dar un paseo por sitios bellos e interesantes y en general compartir con ella cariño y vivencias memorables.
La madre y las personas mayores son el pilar de cualquier hogar, lo que le da fundamento a una familia. El Día de la Madre es la ocasión perfecta para recordarlo y rendirle un justo homenaje a esa persona que nos ha dado el obsequio más valioso de todos: la vida y todas las experiencias asociadas a ella. Las personas de edad avanzada son portadoras de sabiduría y esperanza, justo lo que una madre nos ofrece incondicionalmente más allá de cualquier circunstancia. Por lo cual, devolverles un poco de tanto que nos han dado, es algo noble y siempre valioso.

