El horóscopo es una forma de conocimiento alternativo que ha sido cultivado desde hace milenios y que sigue conservando una enorme vigencia y popularidad.
Es una sabiduría no ortodoxa que nos permite obtener una predicción de la fortuna que podría tener una persona en determinada fecha del año, de acuerdo a la posición de ciertos cuerpos siderales. Independientemente de la validez científica que tenga o no la lectura del horóscopo, es indudable que influye en las decisiones y modo de vida que siguen millones de personas en el mundo, día a día, incluyendo numerosos adultos en plenitud.
La palabra “horóscopo” deriva del griego y quiere decir “examinar las horas”. Uno de los datos más importantes que se usan para la elaboración de horóscopos, es la fecha de nacimiento del individuo a quien se le piensa leer la suerte. En última instancia, lo que se busca es la determinación de la posición que exhibía el Sol, la Luna y constelaciones en el firmamento, cuando se dio un acontecimiento determinado.
De manera que los horóscopos son prácticamente lo mismo que una carta astral, aunque la representación más popular que se tiene de los horóscopos es la que se presenta en los periódicos y revistas. En ellas se explica brevemente las influencias de los astros en un día o mes, para cada uno de los doce signos del zodiaco. No obstante, los expertos aconsejan una lectura personalizada de la carta astral, puesto que se pierde mucha exactitud al generalizar lecturas para una gran cantidad de personas, como se hace de manera común.
En cierto modo, los horóscopos tienen un especial valor por estar vinculados estrechamente a la noción de destino. Justamente allí se puede captar el singular vínculo que tienen con la Tercera Edad y por qué pueden ser determinantes para una experiencia plena y satisfactoria de esa etapa vital.
El concepto de “destino” comúnmente se refiere a cierta fuerza que opera sobre los seres humanos y los acontecimientos que deben encarar a lo largo de su existencia. El destino es, desde esta perspectiva, una sucesión de acontecimientos inevitables de las que ningún individuo puede quedar ajeno.
La idea de destino implica que nada se presenta por el azar, sino que todo tiene una causa ya predestinada, de manera que los acontecimientos no se presentan de la nada, sino a partir de esa fuerza que va más allá de la naturaleza.
Quienes creen que efectivamente existe un destino predeterminado acostumbran consultar a expertos en el ámbito de las ciencias alternativas, como los astrólogos y especialistas en los horóscopos, para saber qué les aguarda en el futuro. Las personas de la tercera edad pueden aprovechar la lectura de los horóscopos, en primer lugar para sentirse estimulados y motivados, por saber que su vida sigue, es dinámica y como la de los demás, abierta a alteraciones y cambios de fortuna. Pero lo importante es que los ancianos se sienten integrados- no excluidos- al grupo social que los rodea, lo cual es importante para su autoestima.
Pero además, si los horóscopos son válidos, entonces el destino también lo es. Para una persona de la tercera edad, resulta muy motivante pensar que todo lo que ha pasado en su vida, cosas buenas y malas, no han sido por nada, sin sentido alguno, sino lo contrario: que en el fondo han sido necesarias y por lo tanto únicas, indispensables y valiosas.

