Perdonar tiene más beneficios para uno mismo que para aquel que se perdona, y aunque se crea que es tarde para resolver añejos rencores, culpas y resentimientos, el alma de cada persona está lista para utilizar esta poderosa herramienta de sanación.
Así lo afirma Rosa María Sandoval, autora del libro El Perdón, herramienta para liberar tu alma, donde señala que, aunque el cuerpo tenga cincuenta o más años, “el alama no tiene edad y los años en materia que queden se pueden vivir al máximo e incluso mejor que los otros en los que no se hizo nada para liberarse”.
Los beneficios que se obtienen al perdonar son la salud, armonía y paz interior. Es la felicidad de la que tanto se escucha hablar en la vida diaria y que no tiene nada que ver con cosas materiales, sino con el lograr un crecimiento personal al reconocer las emociones que sentimos y que por mucho tiempo fueron reprimidas por reglas sociales.
Para lograr perdonar, lo primero es tener la voluntad de querer hacerlo, de lo contrario aunque se investigue acerca del tema o se tomen un cursos, será muy difícil conseguirlo.
Ese acto de voluntad deberá ser acompañado por el de la honestidad, pues en este proceso de sanación es necesario tocar cada una de las heridas (dolorosas vivencias), por eso, los expertos afirman que es equívoca la idea de que perdonar es olvidar, pues si borramos esas malas experiencias caeremos en ellas una y otra vez.
Otro de los pasos importantes es responsabilizarse de los actos propios para dejar de ser víctima y entender que también se ha jugado el papel de victimario. Esta igualdad dará la oportunidad de poder entender a los demás y poder dar el paso.
Para saber si es momento de perdonar, Rosa María aconseja tomarse un momento para observarse a uno mismo y preguntarse, ¿estoy enfermo”, ¿estoy bajo alguna adicción”, ¿estoy muy enojado con la vida” o ¿me siento mal cuando pienso en algún evento o persona”
En la sociedad, uno de los significados que se le da al perdón es el de un acto de debilidad, pues pareciera que al que nos ha lastimado se le debe de castigar, aún si se trata de uno mismo, y por eso experimentamos la culpa, sin embargo, perdonar podría ser la llave a la felicidad.
¿Estás dispuesto a perdonar”

