El Día de las Madres es uno de los días más esperados del año, ideal para agradecer y celebrar. Mucho se ha dicho que es sólo un motivo más para practicar el consumismo y que su única función es agilizar la economía de los más ricos. Pero no todo se trata de dinero, el 10 de mayo tiene su historia y se remonta a muchos años atrás. Esta celebración inicia en la Grecia antigua, en donde veneraban y rendían honores a Rhea, madre de Júpiter, Neptuno y Plutón.
Para el siglo XVII, la celebración del Día de la Madre, se hacía ya presente en Inglaterra, pues en negocios y casas de personas adineradas, se permitía que los empleados suspendieran sus labores para poder ir a casa y festejar, además, sus patrones les permitían hornear la llamada “tarta de la madre”, una especie de pastel que más tarde llevarían de regalo a sus hogares.
La tradición de celebrar a nuestra madre no sólo inicia en otros países, pues en México- Tenochtitlan, mucho antes de la conquista, era venerada Coyolxauhqui, madre del Dios Huitzilopochtli, quien era representada como una luna.
Más tarde, nuestros indígenas preparaban la celebración en honor a Tonantzin, (del Náhuatl “nuestra madre venerada”), nombre designado a las deidades femeninas, Diosas y del mismo modo a la Virgen de Guadalupe. Como parte del festejo, los indígenas subían a mediados de primavera al Cerro del Tepeyac a ver a su “madrecita”, como ellos le llamaban, quien aseguraban poseía el atributo de otorgar la vida.
El Día de la Madre es mucho más que una fecha, se ha convertido en una tradición. En distintos países, el 10 de mayo es la fecha en que se lleva a cabo este festejo, tales como, México, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Guatemala, Indias, entre otros; aunque la mayoría lo celebran el segundo domingo de mayo.
Ahora que sabes el origen de éste día, no te sientas culpable de celebrar un día que se piensa, está destinado sólo al comercio y a la ganancia monetaria, ser madre es motivo suficiente para un gran festejo.
¿Cómo estás celebrando tu este maravilloso día”

