Existe una fuente de la juventud. Millones de personas ya la descubrieron, el secreto para sentirse mejor y vivir más tiempo. Se llama actividad física, encontrar un programa que funcione para usted y seguirlo puede rendirle enormes resultados. El ejercicio habitual puede prevenir o demorar la aparición de diabetes y problemas cardíacos, también puede reducir el dolor de la artritis, la ansiedad y la depresión.
Puede ayudar a que las personas mayores sean independientes.
En general, la evidencia disponible demuestra de forma contundente que, en comparación con los adultos mayores menos activos, hombres y mujeres, las personas mayores físicamente activas:
Presentan menores tasas de mortalidad por todas las causas, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2, cáncer de colon y de mama, depresión, un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular, una mejor masa y composición corporal.
Tienen un perfil de biomarcadores más favorable para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y la mejora de la salud ósea, y presentan una mayor salud funcional, un menor riesgo de caídas, unas funciones cognitivas mejor conservadas y un menor riesgo de limitaciones funcionales moderadas y graves.
Existen cuatro tipos principales de ejercicios y las personas mayores necesitan un poco de cada uno:
-Actividades de resistencia, como caminar, nadar o andar en bicicleta; desarrollan resistencia y mejoran la salud del corazón y el sistema circulatorio
-Ejercicios de fortalecimiento, que desarrollan tejido muscular y reducen la pérdida muscular relacionada con la edad
-Ejercicios para estirar los músculos, para mantener el cuerpo ágil y flexible
-Ejercicios de equilibrio para reducir las posibilidades de sufrir una caída
Los adultos mayores pueden obtener muchos beneficios si realizan ejercicio regularmente, y no solo a nivel físico, sino también emocional, porque les ayudará a afrontar la vida con más optimismo y a relacionarse con los demás, evitando de esta forma la soledad, un factor de riesgo para la salud física y mental de las personas mayores que es posible prevenir con actividades que faciliten la socialización. Además, incluso hay estudios que han comprobado que hacer ejercicio retrasa el envejecimiento del cerebro y puede prevenir el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.

