La diabetes es una enfermedad crónica que afecta a casi 10 millones de personas en nuestro país. Se genera por un exceso de azúcar en la sangre, conocida como glucosa.
Para que la glucosa fluya por el torrente sanguíneo a lo largo tu organismo y alimente a cada célula que la requiera, es necesaria la insulina, hormona producida por el páncreas.
Una de las principales causas de este trastorno es la obesidad, padecimiento que posiciona a México en el segundo lugar a nivel mundial; la diabetes, al contrario de lo que se piensa, no distingue en edad, pero sí ritmo de vida y alimentación.
Existen tres tipos de diabetes:
Diabetes tipo 1: aunque puede aparecer a cualquier edad, es diagnosticada con más frecuencia en niños y adultos jóvenes. En este caso, el páncreas produce muy poca o nada de insulina, por lo que es necesario administrar una dosis diaria a través de una intravenosa.
Diabetes tipo 2: a pesar de ser la más común, el 20 por ciento de quienes la padecen, no lo saben. Afecta, en su mayoría, a personas adultas y a diferencia de la diabetes tipo 1, el organismo sí es capaz de producir insulina, pero no puede procesarla correctamente.
Diabetes gestacional: durante el embarazo se presentan altos niveles de glucosa en la sangre, aun cuando la mujer no haya sido diagnosticada con este trastorno y su ingesta de azúcares y grasas sea moderada.
Si has sido diagnosticado con diabetes, el primer paso es aprender a controlarla. Es importante cuidar aspectos de tu vida diaria, debes verificar que tu peso sea el adecuado, consume fibra, pocas sales y grasas e ingerir porciones pequeñas de alimentos. Realiza de 30 a 60 minutos de actividad física al día, verifica que tus pies no presenten ampollas, manchas rojas, cortadas o llagas que tarden en cicatrizar, de ser así, acude con tu médico cuanto antes para que te proporcione el tratamiento necesario.
El estrés y la depresión, son factores importantes para una recaída, si sientes que tu ánimo disminuye, es recomendable que visites a un especialista que te ayude a sobrellevar los momentos de angustia y depresión. No olvides revisar frecuentemente tu nivel de glucosa en la sangre, pues así podrás darte cuenta de qué alimentación es la adecuada para ti.
Si bien es cierto que la diabetes es progresiva y en algunos casos incurable, también lo es que con los debidos cuidados puedes controlarla y llevar una vida normal y sin altibajos. Todo es cuestión de conocer los factores que favorecen a mantenerla equilibrada.
Y tú ¿cuidas tu alimentación para evitar este tipo de enfermedades”

