Muchas personas opinan que saber cómo envejecer es más bien un arte que otra cosa. Quienes han logrado dominar este secreto hacen patente su satisfacción y felicidad a simple vista. No es algo que pueda evitarse: el envejecimiento es un factor para aprender a experimentarlo y a vivir sin problemas con ello. Se proyecta como una vivencia única en el existir, aunque no siempre es deseada y mortifica a numerosas personas. Como quiera que sea, el espíritu no tiene edad, por lo cual, hay que gozar de las cosas bonitas de la vida.
Para aprender de manera más sencilla lo anterior, en lo que sigue daremos algunos consejos, pequeños tips para tener una vida larga y plena.
Debemos tomar conciencia que la llegada de la tercera edad trae consigo la necesidad de encarar situaciones de vacío, soledad, el fallecimiento de seres cercanos, y el olvido de nuestros propios familiares. También hay que considerar que existe una cierta renuencia a abordar estas dificultades, de manera profunda y sincera por quienes ya están pasando por esta etapa de la vida, puesto que se hace más sencillo fingir que todo se encuentra perfectamente.
Mantener una aceptable alimentación es algo vital, puesto que si se sigue una dieta balanceada, se optimiza la calidad de vida y se previene padecer varias enfermedades, capaces de acortar el tiempo de vida. Seguir una dieta de 1500 calorías es conveniente para la salud y para alcanzar la longevidad.
Desarrollar una actividad física también es indispensable, puesto que fomenta una sensación de bienestar y mantiene en niveles convenientes los indicadores más significativos de la salud, especialmente los vinculados al sistema cardio respiratorio de un individuo. Los paseos a pie, el yoga, el taichí, o simplemente subir escaleras, son actividades muy positivas para retardar la vejez.
Sonreír con más frecuencia y reír sin trabas, cuando se tiene el deseo de hacerlo, optimiza nuestro estado de ánimo, disminuye los niveles de colesterol en el torrente sanguíneo y despierta el apetito, además de liberarnos del estrés, los temores y la angustia. En este mismo sentido, para llegar a tener una vida plena y larga, es necesario mantener nuestra mente activa y para ello, es preciso llevar a cabo actividades que despierten la dinámica mental y la curiosidad. La lectura, el estudio, la escritura creativa, etc, son tareas que impiden la pérdida de la memoria y nos hace sentir un enorme estímulo por vivir y seguir conociendo el mundo.
Otros consejos importantes son: evitar cualquier clase de factor estresante, darnos un tiempo cada día para la práctica de actividades de relajación y de fomento para la respiración y edificar una red social y familiar de gran solidez. En cuanto a esto último, debemos saber que las redes de amigos y familiares no solamente propician que los ancianos conserven su identidad social, sino que, además, favorecen la salud emocional, mental, material y de apoyo y servicios.
Ojalá que estos sencillos consejos ayuden a las personas en la cercanía de la plenitud de vida, a que sigan costumbres y prácticas orientadas a la felicidad y la longevidad.
