Aunque se dice que las parejas antiguas, las integradas hoy por personas de la tercera edad, están forjadas en hierro, a ningún a edad estamos exentos de ser abandonados por nuestra pareja sentimental. Sin embargo, y aunque lo parezca, esto no debe tomarse como el fin del mundo, y mucho menos de nuestra capacidad de valorarnos y seguir relacionándonos con las demás personas; aunque, para superar un abandono se requiera atravesar un proceso complicado, hay formas de pensar y actual para que esto sea algo más fácil.
Cuando alguien sufre un abandono, a menudo se suele asociar esta situación con el rechazo. Los profesionales de la psicología afirman que la del abandono es una herida de lo más profunda y difícil de sanar. En muchas ocasiones, ser abandonado por una pareja sentimental es aún más doloroso cuando en la niñez ocurrió una situación similar, es decir, cuando un padre, madre o alguien amado abandonó al paciente. Además de asociarse con este trauma pasado, el abandono puede sacar a flote o potencializar sentimientos de no ser queridos, no ser suficientemente dignos para la demás gente, no poder volver a ser queridos y gustados por nadie y el situar a nuestra autoestima por los suelos.
Por todo esto y para que podamos entender el proceso y así sea menos complicado, la psicoterapeuta inglesa Christine Webber ofrece en su libro “Cómo curar un corazón roto” la terapia PIANO, que como un acrónimo se desglosa de la siguiente manera:
P de pasado: toma lápiz y papel y enumera todas las cosas que te parecían desagradables de tu expareja. Puede ser que en un principio sean pocas, y que incluso pienses que podrías vivir incluso con todos esos defectos, pero conforme pase el tiempo y empieces a recordar más de estas deficiencias, podrás llegar a creer que no vale la pena estar triste ahora y mejor ver a futuro.
I de Ilusión: después de terminar una relación y salir lastimados, el shock es tan fuerte que a menudo creemos que no vamos a volver a amar nunca ni a ser amados, que nadie va a querer aceptarnos como somos y que no vale la pena luchar. Así que el pensamiento dentro de esta terapia deberá ser completamente opuesto, nunca se debe perder la esperanza y la ilusión a lo que venga en el futuro, y estar conscientes que lo que atravesamos es sólo una crisis que algún día tiene que pasar.
A de apreciación: aunque tras una ruptura sentimos que nadie nos aprecia y nosotros mismos sentimos poco aprecio hacia nosotros, para superar todo es importante tener presente que somos valiosos y que estrictamente no fuimos nosotros ni nuestra forma de ser los exclusivos responsables del rompimiento. Enlista las cosas positivas que tengas, que a ti te agraden y que agraden a los demás. Esto ayudará a sanar la herida.
N de nueva vida: si nos separamos de una pareja, sobre todo cuando hemos pasado muchos años con ella y vivido a su lado interminables experiencias maravillosas hemos moldeado nuestras actividades y forma de vida alrededor de esta relación. Por esto, para superar esta crisis es oportuno buscar otras actividades que puedan ser positivas para nosotros. Es importante hacer otras cosas distintas a las que solíamos hacer, actividades nuevas y reconfortantes que te podrán incluso a ayudar a conocer personas y entablar nuevas relaciones.
O de olvido: en ocasiones ocurre que al estar en alguna etapa de este duelo, nuestra antigua pareja nos llama, nos busca y pide un encuentro. Si esto ocurre, es importante ser lo más sincero posible con nosotros mismos y valorar si ese encuentro será reconfortante para nosotros o por el contrario será un retroceso. La autora de este libro afirma que es primordial evitar un encuentro sexual, pues puede ser satisfactorio en un principio para el cuerpo y sobre todo para el corazón, pero tras esto, la confusión puede abordarnos y ser contraproducente.
Recuerda que el proceso de curar un abandono es propiamente dicho, un duelo. Tal y como ocurre cuando perdemos físicamente a un ser querido, sufrimos un shock, una fase de agresividad, una etapa de desesperanza y una última de aceptación y reorganización. Por ello, es importante estar conscientes de que el dolor no puede menguar tempranamente si no se atraviesan por todas estas etapas.
De cualquier forma, si la depresión posterior al rompimiento es tal que creamos que solos no podremos superarla, conviene acudir a la ayuda de un psicoterapeuta.

