Vivir pensando siempre en lo que deseamos de lo que los demás tienen, puede llegar a convertirse en una obsesión y a ser contraproducente tanto para tu mente como para tu cuerpo, pues recuerda que los sentimientos negativos, tarde temprano terminarán afectando nuestra salud y nuestras relaciones.
Es muy común que en algún momento de nuestra vida lleguemos a sentir envidia por alguien más y aunque a veces tratamos de disfrazarlo diciendo, “envidia de la buena”, lo cierto es que a la larga el exceso de este sentimiento puede llegar a presentar problemas en la autoestima y la personalidad de quien lo siente.
De alguna manera, cada quien tiene sus propias cualidades, es sólo que en ocasiones no solemos darnos cuenta de esas grandes virtudes que poseemos, mismas que nos hacen diferentes a los demás y del mismo modo nos permiten valorarnos más y aprender a no desear lo que los demás tienen, sino luchar por lo nuestro y por obtener lo que queremos por nosotros mismos.
El amor propio y un buen nivel de autoestima generan atracción e interés en las demás personas, si muestras lo mucho que te estimas, sin llegar al narcisismo, es posible que las personas puedan llegar a verte como alguien sincero y auténtico, pero si lo que haces es siempre envidiar lo que los demás poseen, reflejarás una actitud de desconfianza y poca fortaleza, lo que provocará que quienes te rodean se alejen de ti.
Es importante saber identificar cuando estás sintiendo envidia por alguien más, o si estás rodeado de personas que más bien buscan opacarte y no dejan de presumirte lo que tienen y tú no. Este tipo de relaciones más que envidia, pueden generar en ti una pérdida de autoestima o gran inseguridad, será mejor que te alejes de ellos, pues aunque en ocasiones nos sentimos felices por los logros de nuestros seres queridos, tampoco podemos ser un punto de comparación.
La mejor manera de combatir o evitar la envidia es valorando las grandes cualidades que tenemos, ¿sabes que puedes tener miles de virtudes que otros desearían para sí mismos”, sólo es cuestión de aprender a vernos reflejados en nuestras acciones, y si hay algo que realmente queremos, es mejor luchar por obtenerlo nosotros, vive cada día pensando en amar lo que tienes y que de alguna forma tiene un gran valor en tu vida, por eso está ahí. No permitas que malos sentimientos, como la envidia o el egoísmo te marquen como una persona de la que sea mejor alejarse.
Cada decisión que tomamos en la vida tiene consecuencias y sólo si estamos dispuestos a valorarnos, sabremos que nuestras decisiones han sido correctas y que no todas las de quienes envidamos lo serán, nadie tiene una vida perfecta y aunque a veces envidiamos lo bueno de alguien, no nos detenemos a pensar en los contras que su vida pueda tener.
Vive tu propia vida y no permitas que alguien más le quiete su valor o te subestime. ¡Tú puedes!

