Comunicar a tus seres queridos que te han diagnosticado alguna enfermedad grave que puede cambiar tu vida, e incluso provocar que la pierdas, no es para nada tarea fácil. Cada paciente tiene una forma distinta de reaccionar al enterarse de una noticia de tal magnitud, pues es una situación para la que nadie está preparado.
No existe un tiempo recomendado para que comuniques lo que te ocurre a tus familiares y amigos, pues sólo tú sabrás cuándo estás preparado para hacerlo. Al respecto, es importante que mantengas una buena comunicación con tu médico y contemples la posibilidad de acudir con un psicólogo, quien podrá llevarte sanamente de la mano por todos los procesos de tu enfermedad.
A pesar de que la decisión de cuándo comunicar la noticia a los demás es algo personal, no debes perder de vista de que el hecho de que todas las personas cercanas a ti estén enteradas de tu problemática podría traer beneficios y hacer tu enfermedad algo más llevadera. Manifestando tu problema y tus sentimientos hacia lo que ocurre, podría traer consigo el soporte y la motivación por parte de los que quieres, así como un apoyo a la hora de tomar decisiones. Recuerda que la buena voluntad, el optimismo e incluso el buen humor que pueden proporcionarte las demás personas son factores que ayudan a acelerar los procesos de sanación.
Ante la desafortunada noticia, debes estar consciente de que no todas las personas reaccionan de la misma manera. Cuando te decidas a comunicar lo que estás viviendo (sobre todo si tu padecimiento cambiará radicalmente tu vida o terminará con ella), los que te rodean podrán tener reacciones muy distintas como frustración o enojo. Algunas pueden alejarse o ser muy entrometidas. Por esto, debes estar consciente de que quizá la reacción que tú esperas puede que no la obtengas en primera instancia, y quizá la encuentres después que todos se estabilicen después del golpe emocional que significa la noticia.
Algunos pacientes que se han visto en la situación de manifestar que tienen algún mal terminal manifiestan que una vez que lo confiesan a una persona, es más fácil hacerlo con los demás.
Para todos los casos en que tu enfermedad signifique para ti un desequilibrio emocional que no puedas manejar, es muy recomendable solicitar la ayuda de un psicólogo, o terapeuta; para el caso de que, por desgracia, te diagnostiquen algún padecimiento en el que puedas perder la vida, la opción que se recomienda es acudir con un tanatólogo, quien te ayudará a afrontar a ti y a toda tu familia el proceso de tu enfermedad.

