El buen fin es una breve temporada en México en la que los comercios ofrecen millones de ofertas y facilidades de compra al consumidor, con el fin de “reactivar la economía”. Este año está programado del 15 al 18 de noviembre. Sigue estos consejos antes de comprar a diestra y siniestra y verás que tu bolsillo lo agradecerá
1. No salgas a ver qué encuentras: comprar algo que realmente no necesitas sólo porque la oferta es tentadora, no es una forma inteligente de consumir. Si sales a las tiendas con el pensamiento de comprar por comprar, no hay duda de que regresarás a casa con algo y quizás a costa de una deuda difícil de pagar.
2. Realiza un presupuesto previo: si realmente necesitas un producto, haz cuentas, destina para él un presupuesto y trata de apegarte a él por el bien de tu bolsillo. Antes de salir al sensacional mundo de las tiendas, busca en internet tu producto deseado, en donde podrías conseguirlo a un precio más económico.
3.- Cuidado con las seudo ofertas: compra precios antes del Buen Fin, pues usuarios de redes sociales reportan haberse percatado de que algunos comercios incrementan sus precios días antes, para después rebajar, haciendo creer a sus clientes que realmente están aprovechando una oferta, cuando no es así.
4. Aprovecha las ofertas en meses sin intereses: una de las ventajas interesantes que se ofrecen es la de compras a meses sin intereses con tarjeta de crédito. Esto te puede resultar útil para adquirir algún producto dividiendo su costo en 6, 12, 18 o 24 mensualidades. Ojo: antes de firmar, identifica bien si tu compra es “a meses sin intereses” o a “plazo fijo”, pues en la segunda opción sí pagarás intereses mensuales por tu compra. Si es posible, solicita que te desglosen la totalidad de los cargos que habrás de pagar.
5. Sé consciente de qué trata todo: no pierdas de vista que el Buen Fin es una gran estrategia de empresas, marcas, comerciantes y el estado, quienes aplican seductoras técnicas de mercadotecnia para hacerte creer que lo que ellos venden tú lo necesitas y lo tienes que tener a toda costa. Es importante detectar cuándo nuestras compras son realmente por necesidad y cuándo funcionan para llenar algún vacío en nuestras vidas. El placer de comprar por comprar puede ser muy tentador, pero ni nuestra salud ni nuestro monedero se salvan de los efectos secundarios.

