Actualmente tenemos conocimiento acerca de que nuestro cerebro puede cambiar y moldearse si lo ejercitamos, efecto que se evidencia incluso después de unas pocas sesiones.
“… para mí, ser viejo es siempre tener quince años más de los que tengo” – Bernard Baruch, financista y filántropo estadounidense
¿Es posible que aprendas un nuevo idioma si ya estás en la tercera edad” ¿Eres capaz de memorizar vocabulario nuevo” ¿Puedes aprender nuevas estructuras gramaticales¡ ¿Es demasiado tarde para comenzar”
Te tenemos buenas noticias: Aunque probablemente la liebre jóven correrá a toda velocidad dejándote atrás, tú, aunque avances como una tortuga, tienes ciertas ventajas en esta carrera lingüÍstica. Tu cerebro tiene capacidad de realizar cosas que ni siquiera te imaginabas y puede desarrollarse de manera extraordinaria, incluso cuando ya has llegado a una edad avanzada. Además de que con la edad viene una enorme ventaja: el aprendizaje autónomo. Así que remueve tus cómodas pantuflas, sírvete una taza de té y continúa leyendo.
Tu cerebro es plástico
Décadas atrás, los científicos tenían un concepto mucho más rígido del cerebro. Suponían que la manera en que éste se desarrolla en la infancia predeterminaba la estructura que tendría el resto de la vida. Pero ahora sabemos que esto no es cierto. Un estudio llevado a cabo en el 2000 (Macguire et al.) examinó la materia gris de los taxistas de Londres. Resultó ser que los taxistas que pasaban mucho tiempo conduciendo tenían un mayor volumen de materia gris en el hipocampo, la parte del cerebro que está a cargo de la memoria (espacial). Lo cuál era una prueba fehaciente de la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para cambiar y establecer nuevas conexiones neuronales.
Gracias a ese resultado, se generaron numerosas investigaciones al respecto. Actualmente sabemos que si ejercitamos nuestro cerebro, podremos cambiarlo en tan solo pocas sesiones. Mientras mayor es el ejercicio, mayores son los efectos. En el año 2010 un equipo de científicos suecos examinó por 6 meses a un grupo de jóvenes (entre 21 y 30 años) y a uno de mayores (65 a 80 años) sin detectar ninguna diferencia significativa en la plasticidad de la materia gris. Traducción: también los cerebros de mayor edad pueden transformarse.

La neuroplasticidad y el aprendizaje de idiomas
¿Qué le sucede entonces al cerebro de un adulto que está aprendiendo idiomas” En 2012, los científicos examinaron durante nueve meses a un grupo de estudiantes adultos que estaban aprendiendo chino, quienes mostraron una ‘mejor cohesión de la materia blanca’ en este periodo de tiempo. La materia blanca es lo que conecta las células neuronales. Cuanto mejor estén conectadas, tanto mejor serán los resultados de nuestras actividades cognitivas. Un resultado aún más significativo fue el aumento del tamaño del hipocampo (¡de nuevo el caballito de mar!) en un grupo de intérpretes militares después de estudiar intensamente idiomas durante tres meses.
¿Necesitas más” Con gusto: aprender idiomas amplía tu ‘reserva cognitiva’, lo que te hace más resistente contra el desgaste del cerebro. ¡Enhorabuena si eres bilingüe! Probablemente ya has aplazado el inicio de la demencia varios años. ¡Puedes volver a brindar por ello!
Esos viejos tramposos
Si te molesta no ser tan rápido como antes, o que tu memoria no lo sea, no te desanimes. Tienes algo a tu favor con lo que no cuenta ningún adolescente. Has aprendido cómo aprender. Sabes qué estrategias funcionan en tu caso y cuáles, en cambio, son solo una pérdida de tiempo. Es posible que tu cerebro no sea tan ágil como el de alguien que tiene la mitad de tus años, pero tú tienes mejores ‘habilidades metacognitivas’. Otra manera de llamarlas es: ‘aprendizaje autónomo’.
Hace un par de años, unos científicos intentaron probarlo. Formaron grupos de personas jóvenes y viejas, y les mostraron palabras que tenían adherido un puntaje diferente, desde valores bajos hasta valores altos. Luego le permitieron a las personas repasar las palabras que desearan. Notaron que las personas mayores se tomaban más tiempo para las palabras de valores altos, pero su capacidad de recordar era igual de buena que la de los jóvenes.
De una manera muy interesante este estudio también demostró por qué las personas de edad avanzada no son dignas de confianza: los científicos descubrieron que los viejos, astutamente, habían revisado en secreto las palabras de alto puntaje justo antes de comenzar la prueba.
En conclusión, no existe ninguna razón para que no puedas aprender un idioma hasta una edad avanzada. De modo que tendrás que buscarte otra disculpa.
Por James Lane.
