Llegar a la tercera edad en ocasiones se vuelve un reto, un gran apoyo es el hacerlo acompañado. La familia y los amigos son el mejor soporte, pues su presencia nos ayuda a sobrellevar los cambios que los años traen consigo, pero también es posible que nos toque estar del otro lado y que alguien a quien queremos necesite de nosotros, en este caso será difícil lidiar con nuestros problemas y con los de alguien más, pero no imposible.
Es probable que a tu edad aun te sientas joven y goces de buena salud, son embargo debes estar consciente de que no a todos les sucede de la misma forma, es importante aprender a cuidar de una persona que al igual que nosotros está entrando o se encuentra ya en la tercera edad, y aunque pase por los mismos cambios que tú, tal vez la salud o el ritmo de vida sean diferentes a los tuyos. Procura tener paciencia y entenderlos, pues a ellos les cuesta más trabajo esta situación.
Cuando estamos a cargo de un adulto mayor, ya sea por responsabilidad o por cariño, podemos llegar a desesperarnos, pues nuestra condición no es la más óptima y los años también nos pesan a nosotros; lo mejor que puedes hacer, es organizarte, de modo que sin ser egoísta, no dediques todo tu tiempo a la otra persona, cuidar de ti mismo también es importante, porque además si tú no estás bien, no podrás ver por los demás.
De ser posible, intenta tener una charla con él, pónganse de acuerdo en las actividades que puede realizar sin necesitar tu ayuda, es importante que la otra persona reconozca sus capacidades, pues si recibe todo de ti, en cualquier momento podría volverse dependiente, lo que causará muchos problemas en el primer instante en que no puedas auxiliarle.
Una sana alimentación a las horas adecuadas es importante para él como para ti, por lo normal cuando ayudamos a alguien más con sus alimentos, ya sea al prepararlos o incluso a comerlos, nos tardamos más de lo esperado, esto provoca que al finalizar, hayas perdido el apetito o no te quede suficiente tiempo para pensar en lo que comerás tú, por lo que terminas consumiendo cualquier cosa que encuentres en el refrigerador o incluso, comiendo alimentos pre cocidos o chatarra. Una recomendación es comer antes que la otra persona, tal vez en el tiempo en que se está terminando de cocinar sus alimentos, de esta forma podrás comer con calma y sin presiones.
Lo más importante es no descuidar tu salud, visita periódicamente a tu médico y mantente alerta de cualquier enfermedad contagiosa que puedan padecer tú o tu acompañante, pues es importante cuidar los riesgos que puede traer. Recuerda que no debes hacer esfuerzo más allá de lo que tu cuerpo te pide, aunque sientas que sea tu responsabilidad o que no quieras, molestar a los demás, siempre está la opción de pedir ayuda.
Alternar tu tiempo entre tus intereses y el cuidas a alguien más puede no ser fácil, pero el amor y la paciencia pueden ayudarnos a sobre llevarlo, evitando así disgustos y depresión.
¿Qué satisfacción te provoca el saber que estás ayudando a alguien que te necesita”

