Siempre es bueno echar un vistazo al pasado y revivir aquellos tiempos que nos han marcado para siempre; y como sabemos que recordar es vivir, ¿por qué no hacer hoy un ameno ejercicio de nostalgia”
Muchas personas están convencidas de que los tiempos pasados siempre serán mejores, lo cierto es que con el paso de los años, tratamos de olvidar lo malo y conservar lo bueno, y cuando echamos un vistazo al pasado, siempre hallamos memorias gratas que nos hacen revivir un ambiente confortable y acogedor.
Por eso hoy queremos que traigas al presente los recuerdos más gratos de tu niñez y juventud. Desempolva aquellas memorias que atesoras en el baúl de tu mente para que revivas aquellos instantes que te hicieron feliz; esfuérzate por identificar cuál es el recuerdo más antiguo que posees de tu tierna niñez y regocíjate en él.
Toma lápiz y papel y escribe lo que te llegue a la mente durante este ejercicio, luego si quieres compártelo con tus seres queridos, pues será algo interesante para ellos descubrir en voz de un testigo cómo era el mundo en las décadas pasadas.
Rememora qué juegos solías jugar, qué hacías para divertirte y con quién te divertías. Trata de recordar el nombre de tus amigos y cómo eran las calles donde pasaban las tardes. Refresca tu memoria y evoca cómo era la televisión antes, quiénes aparecían ahí, cuáles eran tus programas favoritos. Revive cómo era el cine en el pasado, cuánto costaba una entrada y cuáles eran los sonidos y los aromas en las salas de los cines de la época. Recuerda tus canciones favoritas de antaño. Sumérgete por unos instantes en ese maravilloso ambiente.
Utiliza tus sentidos para recordar. ¿Cómo sonaba antes el mundo” ¿Cuáles eran los aromas en los que estabas sumergido cuando niño” ¿Qué se sentía estar en contacto directi con los elementos de la naturaleza” ¿A qué te sabían las golosinas que solías comer”
Ahora que has transportado al presente toda esa forma despreocupada de vivir, como sólo un niño puede hacerlo, medita por qué ahora, años después, te has instalado en una forma de vida llena de estrés y preocupaciones, y haz olvidado que la vida debería ser tan simple como la vivías cuando comenzabas a vivir. Hazle caso a tu niño interno que quizá por años está brincando para que le pongas atención y satisfazlo.

