A partir de 1938 y durante casi 80 años, la Universidad de Harvard evaluó periódicamente el estado de salud de un grupo de 724 personas, para descubrir los factores que permiten envejecer saludablemente.
El llamada Estudio Harvard del Desarrollo de los Adultos, inició con 268 estudiantes, todos hombres porque e en esa época la universidad solo admitía hombres, de alrededor de 19 años, que iban en segundo año de carrera. A principios de los años cuarenta el grupo se complementó con otros 456 jóvenes, todos hombres, de entre 11 y 16 años de los barrios pobres de Boston.
Al inicio del estudio se practicó un examen médico a todos los participantes, que se integró con pruebas sicológicas y entrevistas en sus casas, lo que permitió tener un historial médico muy completo.
Cada dos años los participantes respondían cuestionarios en los que describían su salud física y mental y hablaban de sus matrimonios, su nivel de satisfacción en el trabajo y muchos aspectos de sus vidas. Para determinar su estado de salud, cada cinco años se les pedía información médica a los participantes y a sus doctores.
Entre cada cinco y diez años, se entrevistaba a muchos de los participantes para obtener información de fondo sobre sus relaciones, sus carreras y sobre la forma en la que se estaban ajustando al envejecimiento.
Cuando los integrantes del estudio tenían 80 años, los investigadores empezaron a revisar sus resultados de cuando tenían 50 años, para encontrar cual era la clave de los que se convirtieron en octogenarios felices y saludables.
“Las personas que estaban más satisfechas con sus relaciones a los 50 años, eran los más sanos a los 80”, dijo en 2017 el Dr. Robert Waldinger, director del estudio.
También encontraron que las conexiones sociales son muy buenas. Las personas con más conexiones sociales con la familia, con los amigos, con la comunidad, son más felices, más sanas y viven más.
El Dr. George Vaillant quien dirigió el estudio durante 32 años dijo: “La clave para una vejez saludable son las conexiones, las conexiones, las conexiones”.
Otra de las cosas que descubrieron es que la soledad es tóxica, que las personas que están más aisladas de lo que quisieran son menos felices, su salud y sus funciones cerebrales declinan antes y tienen vidas más cortas.
Los que tienen relaciones cálidas viven más y son más felices, los solitarios generalmente mueren antes dijo Waldinger. “La soledad mata. Es tan poderosa como el tabaquismo o el alcoholismo”.
En su libro “Envejeciendo Bien”, el Doctor Vaillant habló de los seis factores que predicen un envejecimiento sano: la actividad física, evitar el abuso del alcohol y del cigarro, tener mecanismos maduros para enfrentar los altibajos de la vida y tener un peso saludable y un matrimonio estable.
Mientras la persona tenga más de estos factores protectores en su vida, mayores serán las posibilidades de que tenga una vida larga y feliz, concluyó el Doctor Vaillant.

