La vida moderna obliga a las personas a comprar alimentos industrializados que difícilmente aportan un sabor auténtico y casero a su paladar. Por esto, cuando pruebas un alimento fresco, caliente, recién elaborado y con sazón casero, todos tus sentidos se agudizan, y sobre todo, tus sentidos del gusto y olfato te ofrecen una satisfacción inigualable que puede quedar tatuada en tu memoria.
Este es el caso del pan casero recién horneado: es difícil encontrar un aroma tan delicioso como una buena hogaza de pan calientita recién salida del horno que, además de derretir a tu paladar, aporta una satisfacción inigualable por el hecho de haberlo fabricado tú con tus propias manos.
Antes de iniciar el laborioso proceso, debes de estar consciente de que el hornear tu propio pan no es una práctica con el fin de ahorrar dinero, más bien se persiguen las ventajas de prepararlo a tu gusto, decidiendo la cantidad y variedad de ingredientes que se te antojen hasta lograr el pan perfecto que te satisfaga.
Mucho menos se trata de ahorrar tiempo, pues hornear tu propio pan significa un proceso laborioso en el que la paciencia es un ingrediente muy importante. Como todas las cosas buenas, el pan casero necesita tiempo y dedicación para que nazca con la calidad que esperas; estamos en un error si pensamos que a la primera va a salir un pan perfecto, más bien, es un proceso de varios intentos hasta dominar el arte del pan doméstico.
A pesar de todo esto, hacer tu pan puede ser un excelente pretexto para reunir a la familia alrededor de esta actividad que puede agradar a chicos y grandes.
Cabe mencionar que para fines de calidad en tu resultado, lo más recomendable es hacerlo de la manera más tradicional, es decir, en un horno de piedra, pero como obviamente casi nadie posee este recurso, el uso del horno de gas de tu casa.
Si deseas conocer recetas para elaborar pan casero, mantente pendiente de las publicaciones de www.augedevida.com, próximamente te ofreceremos recetas de múltiples platillos.

