Si bien los lentes de sol aportan a tu imagen cierta elegancia y pueden darle a tu aspecto un giro favorable, debes de entender su uso no como una vanidad, sino como una necesidad en pro de la salud de tus ojos.
Durante los tiempos de primavera y verano se incrementan los padecimientos oculares producidos por el sol y sus reflejos, pues a pesar de que muchas personas sí son conscientes de que es importante proteger sus ojos, no todos los lentes para el sol que se encuentran en el mercado protegen la vista adecuadamente.
Si eres aficionado a tomar el sol, a practicar algún deporte al aire libre o simplemente crees que las gafas oscuras no son para ti, podrían ocurrirte algunas enfermedades por una larga exposición a los rayos del sol, cuyos rayos ultravioleta (UV) son los más perjudiciales. Los padecimientos más comunes van de ligeros dolores de cabeza y mareos, hasta enfermedades como la cojuntivitis, fotofobia y queratitis (quemaduras en la superficie del ojo).
Por fortuna, todos estos padecimientos no son excesivamente graves, son reversibles y nadie va a quedar ciego por no llevar lentes oscuros a menos que mire directamente al sol por mucho tiempo. Algo que sí puede ocurrir es que, una larga vida de no usar protección ocular se puede asociar a catarata ocular y degeneración macular (pérdida de visión en la vejez) aunque no todos los científicos y médicos están de acuerdo con esto último por falta de evidencia.
Lo cierto es que usar gafas que no ofrezcan ningún tipo de protección contra los rayos UV es igual a no traer nada, aunque su cristal sea muy oscuro y te hagan ver muy bien; incluso puede ser contraproducente, pues al recibir la oscuridad de los lentes, las pupilas de tus ojos suelen dilatarse para dejar pasar más luz pero también más rayos UV.
Aunque la protección contra estos dañinos rayos es barata y se puede conseguir incluso en los lentes que son económicos, no todos ofrecen esta protección. Se recomienda comprar lentes que posean una etiqueta que diga “UV400”. Incluso hay algunos llamados lentes “fotocromáticos” que pueden conseguirse con la asesoría de un oftalmólogo y cuya característica es que a la sombra muestran un cristal incoloro pero bajo los rayos del sol se oscurecen tras unos segundos.
Recuerda que la vista es quizá el sentido más importante, no lo descuides y visita a tu oftalmólogo al menos cada año a partir de los 55 para descartar cualquier tipo de padecimiento.

