Seguramente alguna vez has consumido algún alimento del cuál no tienes la mínima idea de su origen. Aquí te decimos de dónde provienen algunos alimentos que a pesar de ser muy comunes, no todos sabemos de donde provienen.
Palmitos: son los cogollos o corazones tiernos de algunas variedades de palmeras que se dan sobre todo en Latinoamérica. Por cada palmera se obtienen entre 500 gramos y un kilo y medio de palmitos. Para poder cosecharlos, la palmera debe de tener entre 10 y 15 años y una vez extraído este fruto, el árbol muere. Los palmitos son ricos en fibra y se suelen consumir sobre todo como botana o en ensaladas.
Tapioca: esas deliciosas bolitas transparentes que solemos consumir, sobre todo, bañadas en leche azucarada como postre, no son más que una harina extraída de la yuca (o guacamote) que aporta calcio, hierro, magnesio, potasio y vitaminas del complejo B. Es un alimento rico y saludable que poco a poco ha ganado popularidad.
Margarina: la sustancia que utilizamos en muchas ocasiones en lugar de la mantequilla poco o nada tiene que ver con los lácteos. La margarina común es grasa animal a la que se le aplica un proceso de hidrogenación para hacerla sólida y untable. Diversos estudios afirman que tanto la mantequilla como la margarina no son nada saludables para el corazón, pues contienen grasas trans, y que incluso a la margarina sólo le hace falta una molécula para ser un plástico. Aunque es rica al paladar, se recomienda consumirla poco o nada.
Elotitos tiernos: se venden enlatados o en frascos en salmuera (agua con sal) y a pesar de ser auténticas mazorcas en miniatura, no son otra cosa más que el producto de la planta del maíz pero cultivado cuando aún no ha alcanzado su tamaño final. Se suele consumir sobre todo en ensaladas, como botana y en platillos de comida oriental.
Wasabi: la pasta verde y picosa que nos ofrecen como condimento cuando comemos sushi no tiene nada que ver con los picosos chiles que comemos con tanto gusto en México, más bien es un extracto de la raíz del mismo nombre que crece en Japón. Tiene un sabor demasiado fuerte y se suele mezclar con la salsa de soya para remojar ahí los royos de sushi.
Chicle: en sus orígenes era una goma extraída del árbol de chicozapote, que ya era mascado por los habitantes de Mesoamérica antes de la conquista. Hasta hace unas décadas, la goma de mascar todavía se hacía de la resina de este árbol. Hoy por hoy se utiliza un polímero neutro (o plástico), al que se le añaden sabores y colorantes y a pesar de la creencia popular, si te tragas un chicle éste saldrá de tu cuerpo rápidamente y no permanecerá pegado a tus intestinos por varios meses.

