En el mercado mexicano existen cientos de productos que prometen curar enfermedades que ni la propia medicina de patente, basada en evidencias científicas, puede hacerlo. La mayoría de los productos milagro no sólo no tienen la eficacia prometida, sino que pueden causar daños importantes a tu salud.
No obstante, sí hay algo que es sumamente efectivo en estos productos: publicidad, ya que ofrecen curar prácticamente todos los males habidos y por haber e incluso utilizan a artistas reconocidos que tratan de convencerte de que compres el producto porque supuestamente a ellos les ha funcionado.
Se tiene la creencia de que por venderse con la idea de ser cien por ciento naturales no tendrán un efecto nocivo en la salud; sin embargo, es por todos conocido que el empleo no adecuado de cualquier planta, extracto o raíz en nuestro cuerpo no es inocuo y puede resultar perjudicial. Piensa que tú no estarías dispuesto a consumir sin control alguna sustancia por natural e inofensiva que parezca.
Además, la venta y uso de medicamentos milagrosos es sumamente dañino para la sociedad, ya que hay personas que por confiar ciegamente en este tipo de tratamientos, ello evitan la medicina alópata y ponen en riesgo su salud, situación que a la larga les puede costar mucho dinero e incluso la muerte, si no tratan eficazmente su padecimiento a tiempo.
Cuando estés indeciso de la calidad y la eficacia de un producto, evita adquirirlo si detectas estos aspectos sospechosos:
Si promete cambios en tu cuerpo sin tener que realizar ningún esfuerzo, como adelgazar varias tallas en poco tiempo sin necesidad de cuidar tu alimentación.
Si en su publicidad aparecen artistas o deportistas que tratan afanosamente de convencerte de que compres el producto y juran que a ellos les hizo bien.
Si utilizan los términos “aliviar” y “curar” como sinónimo, siendo que ambos tienen sentidos distintos.
Si afirman sin sustento que nuestros antepasados indígenas lo utilizaban.
Si usan el aval de notarios y asociaciones que en ocasiones ni siquiera existen.
Si las especificaciones de las etiquetas están poco claras, son confusas o a todas luces se leen engañosas.
Recuerda que para aplicar un tratamiento médico serio, cada paciente es un caso distinto y no todos pueden ser tratados de la misma manera, por eso, siempre será prudente visitar a un especialista en lugar de automedicarte con productos que se anuncian en la televisión.

