El inevitable paso del tiempo puede llegar a crear en el adulto mayor un caos existencial y preocupaciones sin fin, a la larga, esto no sólo afecta de manera psicológica, sino que es transmitido al cuerpo, provocando malestares y padecimientos físicos, los cuales pueden prevenirse si se lleva una vida tranquila y estable.
Vivir con plenitud la vejez requiere de dignidad, autoestima y respeto propio, de aprender a aceptarnos con cualquier defecto o deficiencia que podamos tener, tu cuerpo y mente han trabajado por años, disfrutando placeres, sufriendo angustias y afrontando diversos problemas, es hora de recompensarlo y cuidarlo. Una mala calidad de vida y preocupaciones constantes, sólo provocarán que caigas en depresión y prefieras no reunirte con nadie.
Cuando llegamos a pasar por momentos de vulnerabilidad o frustración, nuestra mente se cierra y nos es imposible resolver los problemas de la mejor manera, en la mayoría de los casos, en vez de hallar una salida, terminamos empeorando las cosas. Al resultado de estos acontecimientos lo conocemos como estrés y se resume como el estado en el que el cuerpo proyecta un mecanismo de defensa ante una situación ofensiva.
Para poder afrontar los momentos de estrés, es importante aprender a reconocer nuestros puntos débiles y prever los problemas antes de que sucedan, de esta manera, nos será posible pensar con más claridad en una situación y resolverla de la mejor manera, estando consientes de las consecuencias que podrá tener la decisión que tomemos.
Permanecer en un estado de estrés constante, no sólo nos afecta a nosotros mismos, sino que también influirá dentro de las relaciones personales que podamos llegar a tener, sin mencionar las dificultades que nos puede provocar tener una mala actitud con personas ajenas a nuestro círculo, incluso podemos llegar a equivocarnos o tomar una mala decisión que no siempre podrá solucionarse.
Si de pronto sientes que tu vida es demasiado agitada y que por más que lo intentas no logras tener un momento para ti mismo en el que puedas razonar y valorar las cosas realmente relevantes y merecedoras de atención, puedes pensar en acudir a un especialista, pedir ayuda puede acercarte a resolver los problemas que simplemente no creías que tenían solución.
¿Te sientes capaz de afrontar el estrés diario”

