Una de las delicias que los amantes de la comida mexicana pueden disfrutar durante el mes patrio son los chiles en nogada. La deliciosa combinación de cerca de 30 ingredientes, cuya tradición inició en los años 1800, es un lujo tricolor que todo el que se diga mexicano debe haber degustado al menos una vez en su vida, y por qué no, atreverse a cocinarlo.
Arriba del delicioso mole poblano y las tradicionales cemitas, los chiles en nogada son el platillo poblano por excelencia. Es el delicado proceso de crear un chile poblano relleno de picadillo con frutas y bañado en crema de nuez, granada y perejil cuyo catálogo de colores, aromas y muchísimos sabores que rebozan el paladar, hace pensar que dentro de los guisos nacionales, no existe receta más mexicana.
Aunque la elaboración del chile en nogada se ha extendido más allá de las fronteras poblanas, sobre todo en los estados del centro, la receta original y estricta incluye ingredientes que sólo es posible encontrar en aquel estado, como las peras de San Juan, las manzanas panocheras y el queso de cabra poblano, (distinto al francés, el más común). De todas formas, eso no es impedimento para que en distintos lugares de la república se puedan degustar los chiles en nogada que celebran a la independencia con sus colores verde, blanco y rojo. Y es que es precisamente durante los meses de julio, agosto y septiembre cuando ocurre la cosecha de la nuez de castilla, elemento en el que se basa la nogada o salsa que recubre al chile.
Existen varias versiones del origen de este platillo: una de ellas menciona que fue creado en Puebla de los Ángeles por las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica en honor a Agustín de Iturbide, a su paso por esta ciudad cuando se dirigía a firmar el Acta de Independencia. Otra versión afirma que los ideó una antepasada de la familia Traslosheros de origen poblano y quienes han conservado celosamente la receta.
A pesar de que son un manjar de sólo unos meses, existen lugares en donde sí se pueden ordenar durante los 365 días, como la Hostería de Santo Domingo en el Centro Histórico de la Ciudad de México (Belisario Domínguez 72) . La visita es obligada porque además de los chiles en nogada, su menú ofrece infinidad de platillos mexicanos con la garantía de ser el restaurante más antiguo de México, fundado en 1860.
Ahora que es época de chiles en nogada y te encuentres dando el primer bocado a uno de ellos podrás recordar, como cada año, que la gastronomía mexicana es una de las mejores del mundo. ¡Buen provecho!

