La época de oro fue sin duda el mejor periodo del arte cinematográfico en México, mismo que vio crecer a grandes artistas quienes con su estilo patriótico, lograron mostrar al mundo la belleza de nuestro país y sus canciones. Uno de ellos fue Jorge Negrete, cuya personalidad y sencillez lo llevaron de ser un gran cantante de ópera a convertirse en uno de los mayores representantes de México en Iberoamérica.
Con un total de 44 películas, Jorge Negrete popularizó la comedia ranchera, dando vida a personajes que enmarcaban al hombre mujeriego, macho, valiente y orgulloso, como lo era en la vida real, razón que le dio el sobrenombre de “el charro cantor”. Su personalidad que marcaría cada una de sus actuaciones y que acentuaba en él, un sello característico. Entre las películas que lo ayudaron a impulsar su carrera están “La Madrina del Diablo”, “Juntos Pero no Revueltos “y “¡Ay Jalisco, no te rajes!”.
En el ámbito social y cultural, Negrete convirtió la imagen de nuestro país y su gente en símbolos de identidad; su vestuario y temperamento, causaban anhelo entre las mujeres y admiración, respeto e imitación entre los hombres. También, preocupado por la situación laboral de sus compañeros, inició movimientos en defensa de los derechos de los actores mexicanos, mismos que originaron la fundación de organismos como el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana y la Asociación Nacional de Actores de México (A.N.D.A.)
El 18 de octubre se 1952, se lleva a cabo la llamada “Boda del Siglo” pues a pesar de la mala relación que tuvieron en el pasado, Jorge Negrete y la actriz María Félix, habían decidido hacer su vida juntos y unirse en matrimonio. Tiempo después mientras la actriz realizaba un trabajo cinematográfico en Europa, es notificada de la gravedad de salud en la que se encontraba “El Charro Cantor” y regresa a México. El 5 de diciembre de 1953 a la edad de 42 años, fallece Jorge Negrete en el Hospital Cedros de Líbano en Los Ángeles California.
Cerca de 10 mil personas acudieron a despedir al ídolo mexicano en el Panteón Jardín del Distrito Federal. Hoy como cada año, cientos de admiradores visitan su tumba, recordando sus canciones y esa simpatía que siempre lo caracterizó.

