Basta con pararte al centro de una habitación y mirar a tu alrededor, para darte cuenta de aquellos objetos que has guardado por años, mismos ya no ocupas que hace tiempo, algunos de ellos se encuentran inservibles y otros más pueden resultar incluso dañinos para tu salud.
Entablar vínculos afectivos con ciertos objetos se hace más común con el paso de los años, estas manías, con el tiempo, pueden llegar a convertirse en una obsesión, pues al decidir conservarlos, das por hecho que algún día volverás a utilizarlos. Puede tratarse de envases plásticos, revistas viejas o ropa que jamás volverás a usar, pues está pasada de moda o simplemente ya no es de tu talla, además de estar deteriorada.
Según datos otorgados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo menos un cuarto de la población mundial padece del llamado Síndrome de Acumulación Compulsiva en sus distintas etapas, dato que preocupa a las instituciones de salud por tratarse de una manifestación que afecta no sólo a nuestra calidad de vida, sino también de manera física y mental, debido a la cantidad de infecciones que producen los objetos caducos o en mal estado.
En ocasiones, deshacernos de aquello que nos estorba puede mejorar nuestro estado emocional, pues un espacio limpio y despejado provoca paz y tranquilidad. Los lugares con demasiados objetos crean en el cerebro sensaciones de encierro, depresión y soledad.
Aprovecha tu tiempo libre para hacer un análisis de aquello que no te sirve, has una lista de los objetos ordinarios que no has utilizado en un periodo de seis meses y deshazte de ellos, sin duda algunos podrán servir a alguien más y tal vez sea mejor tirarlos a la basura.
Recuerda que sin importar cuántas cosas conservemos, al final nada nos llevaremos y terminarán en manos de alguien más.
¿Crees que te has convertido en un acumulador”

