Nuestro país es rico en tradiciones, colores, sabores y experiencias que deleitan los sentidos de propios y extraños. Es una nación que ofrece al mundo un sinfín de tradiciones que es preciso preservar como un legado que demuestra la diversidad cultural y que promueven el respeto a otros modos de vida.
Además de las diez ciudades Patrimonio Cultural de la Humanidad, México cuenta con otro tipo de herencia para ofrecer al mundo; es otro patrimonio igual de importante que las ciudades y monumentos, que se ubican en la lista de la Unesco y que forman parte de nuestra identidad como Mexicanos.
La Unesco ha añadido a su lista de patrimonio inmaterial siete tesoros intangibles originarios de nuestro país con el fin de preservarlos a pesar de la globalización y el paso de los años. Este es el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en México:
Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos: el ciclo anual del maíz concluye con el regreso de los muertos a la tierra. Los vivos les facilitamos el retorno y ofrendamos a ellos toda clase de gustos terrenales en una alegra fiesta de flores, aromas y sabores.
La ceremonia ritual de los voladores: a pesar de que se practica en algunas partes de Centroamérica y en estado de Puebla, es en Papantla Veracruz donde esta tradición relacionada a la fertilidad es más practicada y difundida. Por ello, el ritual en el que cuatro danzantes descienden dando giros colgados de un tronco de más de 20 metros se le conoce mayor mente como los “Voladores de Papantla”.
La cocina tradicional mexicana, cultura comunitaria ancestral y viva: no sólo comprende la magia de cocinar los suculentos platillos, sino, además, todo el ritual de las prácticas agrarias, los conocimientos antiguos, las técnicas culinarias, las costumbres y los modos de comportamientos comunitarios ancestrales alrededor de la gastronomía mexicana. Dentro de este patrimonio cultural, se contemplan sus elementos básicos como son los frijoles, el maíz y el chile, así como los métodos de cultivo exclusivos como la milpa y la chinampa, además de la forma de preparación como la nixtamalización, y la utilización de utensilios como metates y molcajete.
La pirekua, canto tradicional de los purépechas: género musical propio de esta cultura michoacana, es una deliciosa mezcla de géneros africanos, europeos y americanos precolombinos. Este tradicional canto funciona como método de dialogo entre las familias y las comunidades y puede abarcar temas desde religiosos, históricos hasta amorosos.
El mariachi: elemento fundamental de la cultura mexicana y reconocido en todo el mundo, el mariachi no sólo se limita a las canciones más populares interpretadas por los mariachis de la actualidad, sino que abarca múltiples géneros regionales como jarabe, minueto, polka, valona, chotis, vals, serenata y corrido, así como los más recientemente adoptados ranchera, bolero y hasta la cumbia colombiana.
Lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán: se trata del conjunto de tradiciones de la cultura otomí-chichimeca en la Peña de Bernal del estado de Querétaro. Año con año, estos indígenas peregrinan a esta zona para llevar cruces milagrosas que les ayudarán a pedir lluvias, protección sagrada y para venerar a sus antepasados.
Los parachicos en la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo: una celebración anual que ocurre en enero y que incluye diversos elementos tradicionales como danzas, artesanías, gastronomía y ceremonias religiosas en honor a San Antonio Abad y San Sebastián. La los danzantes de los parachicos recorren toda la localidad visitando varios lugares de culto portando máscaras de madera y vestidos de zarapes. Toda la forma de danzar así como la manera de realizar las máscaras se transmite de generación en generación y la fiesta propicia el respecto entre comunidades, grupos y personas de la región.
¿Cuál de estas tradiciones es para ti la que más te emociona y te llena el alma como mexicano”

